Capturas de pantalla en Linux Mint: herramientas y atajos imprescindibles

Última actualización: mayo 25, 2026
  • Linux Mint ofrece atajos con Impr Pant y una herramienta integrada que cubren las capturas básicas del escritorio, ventanas y áreas.
  • Aplicaciones como ScreenRec, Shutter, Flameshot, Kazam, GIMP e ImageMagick amplían funciones con edición, vídeo, nube y automatización.
  • Existen flujos específicos para copiar al portapapeles, guardar archivos o compartir en línea según la herramienta elegida.
  • La combinación adecuada de atajos, herramienta integrada y apps externas permite adaptar las capturas a casi cualquier necesidad.

capturas de pantalla en Linux Mint

Si usas Linux Mint a diario, tarde o temprano vas a necesitar una buena forma de hacer capturas de pantalla rápidas, precisas y cómodas. Da igual que sea para documentar un problema, preparar una presentación, crear un tutorial o simplemente guardar algo que ves en la pantalla: contar con una herramienta ágil te ahorra tiempo y quebraderos de cabeza.

En el ecosistema GNU/Linux hay un montón de alternativas y puede ser un poco lío elegir. Además, en Linux Mint conviven atajos de teclado propios, la herramienta de captura integrada y un buen surtido de aplicaciones avanzadas como Shutter, Flameshot, Kazam o incluso editores completos como GIMP que también permiten capturar la pantalla; si te interesa personalizar el escritorio puedes consultar nuestra guía. En esta guía vas a ver, con todo detalle, cómo sacar partido a las capturas en Linux Mint y qué programas merece la pena probar según lo que necesites.

Atajos con la tecla Impr Pant en Linux Mint y GNOME

atajos de teclado para capturas de pantalla en Linux

Antes de instalar nada, conviene dominar los atajos con la tecla Impr Pant (Print Screen), porque en muchos escritorios basados en GNOME o similares (incluyendo sabores de Mint y otras distros) ya tienes casi todo lo básico cubierto. Estos atajos suelen venir preconfigurados y, si no te cuadran, se pueden cambiar desde la configuración del teclado.

El comportamiento típico de la tecla Impr Pant en muchos entornos de escritorio modernos es guardar automáticamente la captura en la carpeta “Imágenes”, sin preguntar nada más. Eso hace que el flujo sea muy rápido: pulsas, se guarda y sigues trabajando. En Linux Mint (y en sistemas cercanos) sueles encontrarte combinaciones como las siguientes:

Cuando pulsas solo ImprPant, el sistema realiza una captura de todo el escritorio y la guarda directamente en la carpeta “Imágenes”. Es ideal para capturar la pantalla completa sin complicarte, por ejemplo para enviar una incidencia o conservar el aspecto de tu escritorio en un momento dado.

Si utilizas Shift + ImprPant, la cosa cambia: en vez de capturar toda la pantalla, el entorno te deja seleccionar un área concreta arrastrando con el ratón. Esa selección se captura y se guarda igualmente en “Imágenes”. Es una forma muy ágil de quedarte solo con el trozo de pantalla que te interesa sin necesidad de recortar después.

Con la combinación Alt + ImprPant, el atajo captura la ventana activa, es decir, la que tienes en primer plano en ese momento. La imagen se guarda también en “Imágenes”. Resulta muy práctico cuando quieres documentar cómo se ve un programa concreto sin elementos del resto del escritorio que distraigan.

Luego aparecen las variantes con la tecla Control, pensadas para trabajar con el portapapeles en lugar de con archivos. Por ejemplo, Ctrl + ImprPant copia al portapapeles una captura de toda la pantalla, sin guardarla como archivo. Así, puedes pegarla directamente en un editor de imágenes, un documento o una conversación de chat.

Si necesitas solo una porción de la pantalla en el portapapeles, la combinación habitual es Shift + Ctrl + ImprPant. Primero eliges el área con el ratón, y esa región se copia al portapapeles. De nuevo, no se crea ningún archivo, lo cual viene genial para pegar la imagen al vuelo en una presentación o en un correo.

Por último, con Ctrl + Alt + ImprPant la captura se centra en la ventana activa, pero en lugar de guardarse en disco, se envía directa al portapapeles. Es perfecta para pegar la ventana en GIMP, LibreOffice o cualquier editor, sin tener que ir a buscar la imagen a la carpeta “Imágenes”.

En la mayoría de escritorios compatibles puedes personalizar estos atajos o añadir nuevos desde la configuración del sistema. Si vienes de otra distro como Pop!_OS y allí estabas acostumbrado a usar Print Screen para abrir una herramienta interactiva de recorte, en Linux Mint puedes replicar algo parecido cambiando el comportamiento de esa tecla o instalando una aplicación que responda a ese atajo.

Herramienta de captura de pantalla integrada en Linux Mint (GNOME Screenshot y similares)

Además de los atajos, Linux Mint suele incluir una aplicación gráfica de captura de pantalla, heredada en muchos casos de la clásica herramienta de GNOME. Es sencilla, ligera y suficiente para gran parte de los usuarios que no necesitan funciones muy avanzadas.

Esta herramienta ofrece diferentes modos de captura. El modo por defecto acostumbra a ser “Toda la pantalla”, que hace un pantallazo completo de todos los monitores conectados. Pero también puedes elegir capturar solo la ventana activa o seleccionar manualmente un área específica de la pantalla, según lo que te convenga en cada caso.

El flujo suele ser siempre parecido: eliges si quieres capturar el escritorio entero, la ventana o un área, pulsas en “Capturar pantalla” y realizas la acción correspondiente (por ejemplo, hacer clic en la ventana que quieres capturar o marcar con el ratón el área deseada). En cuanto sueltas el botón del ratón, la herramienta genera una vista previa de la captura.

En la ventana de previsualización puedes decidir si quieres copiar la captura al portapapeles mediante el botón “Copiar en el portapapeles” o si prefieres guardarla en un archivo con “Guardar”. Al guardar, se te permite elegir el nombre del archivo y la carpeta de destino, de manera que no estás limitado a “Imágenes” si prefieres organizar tus capturas en otro sitio.

Hay un pequeño detalle de usabilidad a tener en cuenta: en algunas configuraciones, cada vez que quieres hacer una nueva captura tienes que volver a abrir el programa. Para no estar buscándolo continuamente en el menú de aplicaciones, es buena idea anclarlo a la barra de favoritos o al panel. Basta con hacer clic derecho sobre el icono de la herramienta cuando esté abierta y marcar la opción del estilo “Añadir a favoritos” o similar.

La herramienta integrada de GNOME/Mint incluye además opciones básicas de edición, como bordes sencillos o pequeños efectos, pero no esperes un editor completo. Su objetivo es que puedas capturar lo que necesitas y gestionarlo rápidamente, sin volverte loco con menús complejos. Para cosas más avanzadas, lo lógico es saltar a otras aplicaciones especializadas.

Las mejores herramientas de capturas de pantalla para Linux que también funcionan en Mint

Cuando se te queda corta la herramienta por defecto, el mundo Linux ofrece un buen abanico de programas de captura mucho más potentes y flexibles. Varias comparativas actuales destacan un grupo de aplicaciones que encajan muy bien también en Linux Mint, así que merece la pena repasarlas una a una para que sepas qué aporta cada una.

Si miramos una comparativa típica, suelen aparecer siete nombres que ya son clásicos: ScreenRec, Shutter, ImageMagick, GIMP, Kazam, la herramienta de captura de GNOME y Flameshot. Cada aplicación brilla por algo distinto: nube, edición avanzada, formatos, vídeo, integración con el escritorio, etc. Vamos a verlas con calma.

ScreenRec: capturas, grabador de pantalla y nube privada

ScreenRec es una de esas apps pequeñas pero matonas que combinan varias funciones en un único programa. En esencia es un capturador de pantallas y grabador de escritorio para Linux con una interfaz muy sencilla, pero por debajo esconde una integración fuerte con la nube y el uso compartido de contenido.

Con ScreenRec puedes lanzar una captura en Linux Mint usando una tecla rápida configurable (por ejemplo, Alt + S) y enseguida seleccionar la parte de la pantalla que quieras. Además, la aplicación permite personalizar tus propios atajos, de modo que si vienes de Pop!_OS u otra distro y estabas acostumbrado a imprimir pantalla de una forma concreta, puedes adaptar ScreenRec para que funcione igual.

Una de sus señas de identidad es que actúa también como grabador de pantalla para vídeo. Puedes capturar el escritorio completo, una ventana o un área, grabando tanto el audio del sistema como el del micrófono. Esto lo hace muy interesante si das clases, grabas tutoriales o quieres explicar algo a otra persona con un vídeo corto en lugar de mil capturas sueltas.

Otra característica muy destacada es que ScreenRec te ofrece 2 GB de almacenamiento privado en la nube, con seguridad integrada. Cada vez que haces una captura o grabas un vídeo, el archivo se sube automáticamente a tu espacio en la nube y el programa genera un enlace privado que se copia al portapapeles. Así, puedes compartirlo al momento sin adjuntar archivos pesados en correos o chats.

En el terreno de la edición, ScreenRec incluye herramientas de anotación básicas para marcar zonas, escribir texto o resaltar elementos importantes en la imagen. No trata de competir con GIMP, pero sí de darte lo necesario para comentar rápidamente una captura antes de enviarla. Si lo prefieres, siempre puedes descargar el archivo de imagen o vídeo a tu disco y trabajarlo después con otro software.

En resumen, ScreenRec es ideal si buscas una solución “todo en uno” que mezcle capturas, grabación de vídeo, nube y compartición rápida por enlaces, todo ello con una interfaz bastante amigable en Linux Mint.

Shutter: la navaja suiza clásica para capturas en Linux

Shutter lleva años siendo la favorita de muchos usuarios de Linux para capturas de pantalla, y no es casualidad. Es una aplicación que ofrece un equilibrio muy bueno entre sencillez y funciones avanzadas, con una interfaz limpia que no intimida a nadie.

Con Shutter puedes sacar capturas de toda la pantalla, de una ventana específica o de un área seleccionada con el ratón. Lo que muchos usuarios destacan es que el flujo de trabajo es muy directo: eliges qué quieres capturar, haces clic y listo. Nada de pasos innecesarios ni menús escondidos.

Uno de sus puntos fuertes es el pequeño editor integrado, que incluye funciones como la pixelación para difuminar datos sensibles. Si tienes que ocultar nombres de usuario, direcciones de correo, direcciones IP o cualquier dato delicado, puedes hacerlo directamente en la captura sin tener que exportarla a otro programa.

Además, Shutter permite exportar las imágenes directamente a sitios de alojamiento de imágenes, lo que acelera bastante el proceso cuando necesitas compartir resultados en foros, redes o plataformas de soporte. No se centra tanto en la seguridad o en el cifrado de la información, sino más bien en la rapidez y en hacer lo que promete sin florituras.

Quienes usan Shutter de forma intensiva suelen comentar que es una de las pocas herramientas que ofrece “prácticamente todo” lo que uno espera de una aplicación de capturas. Solo echan en falta funciones muy específicas, como la capacidad de crear una selección de tamaño fijo (por ejemplo, un recuadro de 400×300 píxeles) para arrastrarlo por la pantalla y colocarlo justo encima del área que quieres capturar con esas dimensiones exactas.

Si eres de los que hacen capturas a diario en Linux Mint, Shutter es una apuesta muy sólida, sobre todo si aprecias la combinación de interfaz intuitiva, herramientas de edición rápidas y opciones de exportación a la nube o a servidores de imágenes.

ImageMagick: capturas por línea de comandos y más de 200 formatos

ImageMagick es mucho más que un simple capturador, pero también puede jugar ese papel con bastante solvencia. Se trata de una suite de manipulación de imágenes de código abierto que lleva décadas en el ecosistema Unix y GNU/Linux, y que funciona tanto en Linux como en otros sistemas similares a Unix.

Desde el punto de vista de las capturas, ImageMagick permite tomar y procesar screenshots desde la línea de comandos, algo que resulta muy potente para scripts, automatización o escenarios en los que no quieres depender de interfaces gráficas. Puedes capturar la pantalla, redimensionar la imagen, aplicar filtros y guardarla directamente en disco, todo en un único comando.

Una de las grandes bazas de ImageMagick es que es capaz de guardar y convertir imágenes en más de 200 formatos distintos. Si trabajas con flujos donde necesitas exportar a tipos de archivo muy concretos, o integrarte con sistemas que requieren un formato raro, esta herramienta te puede salvar el día.

Aunque mucha gente la asocia a la terminal, ImageMagick también cuenta con una interfaz tipo X-Window para entornos gráficos, pensada para sistemas operativos basados en Unix, incluyendo GNU Hurd e incluso iOS en ciertos contextos. Eso te permite usarla de forma más amigable si no te apetece memorizar comandos.

En Linux Mint, ImageMagick encaja muy bien si te mueves cómodo en consola y quieres automatizar capturas recurrentes, procesarlas en lote o integrarlas en scripts de documentación y pruebas. No es la opción más amigable para quien empieza, pero a nivel de potencia está a años luz de la mayoría de capturadores básicos.

GIMP: editor de imágenes completo que también captura la pantalla

GIMP se conoce sobre todo como el editor de imágenes libre más potente del ecosistema GNU/Linux, pero también puede encargarse de hacer capturas de pantalla. No es, ni mucho menos, su función principal, pero puede venirte genial si luego vas a hacer un trabajo de edición más elaborado.

Desde GIMP puedes capturar la pantalla completa o seleccionar un área concreta del escritorio, y que la imagen resultante se abra directamente dentro del programa lista para editar. Si necesitas añadir capas, textos con tipografías específicas, efectos avanzados, recortes complejos, etc., te ahorras un paso frente a capturar con otra herramienta y luego importar.

Las posibilidades de edición en GIMP son enormes: redimensionado detallado, retoque fotográfico, composición avanzada, manipulación de color, filtros y efectos especiales de todo tipo. Además, gracias a su interfaz de scripting, puedes crear automatismos que procesen capturas en serie aplicando las mismas operaciones cada vez.

En Linux Mint, GIMP puede servir como “centro de operaciones” cuando necesitas que cada captura tenga un tratamiento visual muy cuidado, por ejemplo para documentación técnica, material de formación o diseños que van a publicarse. Eso sí, puede ser demasiado pesado si solo quieres capturas rápidas sin edición.

Kazam: combinación ligera de capturas y screencast

Kazam es una herramienta ligera orientada tanto a hacer capturas de pantalla como a grabar vídeo del escritorio, parecida en concepto a ScreenRec pero mucho más sencilla. Suele usarse en distribuciones como Ubuntu, y funciona sin problema en muchas otras, incluyendo Linux Mint.

Con Kazam puedes capturar imágenes fijas de la pantalla, pero su punto fuerte está en la grabación de screencasts. Te permite elegir si quieres grabar toda la pantalla, una ventana o un área, y si quieres incluir el sonido del sistema y/o del micrófono, lo cual es perfecto para preparar pequeños tutoriales.

A diferencia de otras soluciones más completas, Kazam no incorpora herramientas de edición ni un sistema de compartición integrado. La idea es que captures o grabes, y luego ya te ocupes de editar o subir el resultado con otras aplicaciones. Eso lo hace más ligero y directo.

Entre sus opciones interesantes destaca la posibilidad de mostrar o esconder el cursor durante la grabación y la función de captura retrasada con temporizador, muy útil si necesitas preparar la ventana o el menú que quieres mostrar antes de que empiece la grabación.

Existe también un modo silencioso que permite lanzar Kazam sin interfaz gráfica, iniciando la grabación o la captura en segundo plano. Esto puede venir bien si quieres automatizar procesos o evitar que aparezca la ventana de la aplicación en tus propios vídeos.

Herramienta de captura de pantalla de GNOME: la opción sencilla y ya integrada

La herramienta de captura de pantalla de GNOME, que en muchos casos es la que hereda Linux Mint o variantes cercanas, forma parte del conjunto de utilidades básicas del escritorio. No pretende ser la más avanzada del mundo, pero sí la más accesible para cualquier usuario recién llegado.

Desde esta utilidad puedes elegir qué zona de la pantalla quieres capturar: todo el escritorio, solo la ventana activa o un área que definas tú arrastrando con el ratón. El funcionamiento es muy parecido al de la herramienta de Mint comentada antes, ya que comparten la misma filosofía.

Ofrece también algunas funciones básicas de edición, como pequeños efectos o recortes sencillos, pero no va más allá de eso. Su gran ventaja es que viene preinstalada en muchos entornos GNOME o derivados, de modo que no tienes que descargar nada adicional para empezar a trabajar.

Para el día a día en Linux Mint, esta herramienta cumple muy bien si tus necesidades pasan simplemente por capturar, guardar o copiar al portapapeles y poco más. Cuando quieras dar el salto a algo más potente, siempre puedes complementar con otras apps.

Flameshot: interfaz moderna y edición rápida

Flameshot es una utilidad de capturas que ha ganado mucha popularidad por su interfaz moderna, llamativa y muy práctica. Es de código abierto, funciona en prácticamente todas las distribuciones Linux y se integra de maravilla con escritorios como el de Linux Mint.

Su punto fuerte es que, al hacer una captura, puedes editarla inmediatamente en pantalla con una serie de herramientas muy cómodas: dibujos, flechas, texto, recuadros, difuminado de zonas sensibles, etc. Todo ello con un aspecto bastante pulido y agradable a la vista.

Flameshot destaca también por la facilidad con la que puedes subir capturas directamente a servicios como Imgur, lo que viene muy bien si estás pidiendo ayuda en un foro o quieres compartir algo rápidamente sin tener que gestionar archivos ni registros en otros sitios.

No es la herramienta con más “campanas y silbatos” del mercado, pero cumple de sobra su misión: capturar, anotar y compartir con rapidez, todo envuelto en una interfaz muy amigable. Si el diseño y la agilidad te importan, en Mint te vas a encontrar bastante cómodo con Flameshot.

Selecciones de tamaño fijo y ajustes con el ratón: lo que muchos usuarios buscan

Una necesidad bastante común, especialmente entre quienes crean tutoriales, documentación o diseños consistentes, es poder capturar siempre áreas con el mismo tamaño (por ejemplo, 400×300 píxeles) y mover ese recuadro con el ratón para colocarlo exactamente donde hace falta.

Varios usuarios comentan que, en otras distribuciones como Pop!_OS, estaban acostumbrados a que al pulsar “Impr Pant” apareciera una herramienta muy intuitiva que permitía ajustar el tamaño de la ventana de captura con el ratón de forma muy natural. Al pasarse a Linux Mint, echan de menos esa experiencia tan directa y tratan de encontrar una app que ofrezca algo similar.

Aunque muchas de las herramientas que hemos mencionado permiten seleccionar áreas a mano arrastrando con el ratón, no todas contemplan de serie el concepto de “área de tamaño fijo” que puedas mover como un rectángulo rígido por la pantalla. En algunos casos, hay que recurrir a parámetros avanzados o a scripts para lograrlo, o buscar aplicaciones más orientadas a ese uso concreto.

En foros especializados suelen plantearse preguntas como si es posible indicar de antemano el tamaño exacto de la captura (por ejemplo, esos 400×300 píxeles) y que el programa genere el marco de esas dimensiones listo para arrastrar. Shutter, pese a ser muy completo, no ofrece exactamente esa función de serie, de ahí que algunos usuarios sigan buscando alternativas o extensiones.

Si vienes de un flujo donde estás acostumbrado a ajustar la ventana de captura con el ratón de forma muy precisa, lo más recomendable es probar varias de las herramientas mencionadas (Flameshot, Shutter, ScreenRec, etc.) y configurar bien los atajos y opciones de selección hasta acercarte a esa experiencia. En algunos casos, la combinación de una app de capturas más un editor como GIMP puede suplir parte de esas funciones con recortes posteriores exactos.

En el día a día de Linux Mint, la clave es encontrar un equilibrio entre rapidez (atajos de teclado y selecciones con el ratón) y precisión (posibilidad de repetir tamaños o recortar con medidas exactas), sin que el proceso sea un suplicio cada vez que necesitas un simple pantallazo.

Con todo este abanico de opciones, Linux Mint se convierte en un entorno muy flexible para gestionar capturas de pantalla: desde el usuario que solo quiere guardar rápidamente lo que ve, hasta quien necesita un flujo profesional con edición avanzada, formatos exóticos, almacenamiento en la nube y automatización por comandos, hay herramientas que cubren prácticamente cualquier escenario.

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