El rendimiento de los drivers AMD Adrenalin en Windows 10 genera quebraderos de cabeza a los usuarios

Última actualización: junio 30, 2026
  • La tecnología Smart Access Memory (SAM) se desactiva por error en sistemas con Windows 10 tras las últimas actualizaciones.
  • Aparecen advertencias de error 43 y fallos de detección de hardware en modelos de las series Radeon RX 7000 y RX 9000.
  • AMD ha lanzado la versión 26.6.4 para corregir problemas de estabilidad relacionados con el nuevo reescalado FSR 4.1.
  • Se recomienda realizar instalaciones limpias con herramientas de terceros para evitar conflictos de rendimiento y tirones en juegos.

Controladores AMD Adrenalin en Windows

Lanzar una actualización de software suele ser motivo de alegría para los entusiastas del hardware, pero en esta ocasión, a los usuarios de tarjetas gráficas Radeon que todavía aguantan en Windows 10 les ha tocado lidiar con algún que otro contratiempo. Lo que prometía ser una mejora sustancial gracias a la llegada de nuevas tecnologías de reescalado se ha convertido en una pequeña odisea de errores de instalación y avisos inesperados en el sistema operativo de Microsoft. Aunque Windows 11 parece haberse librado de la quema, la veteranía de la versión anterior está pasando factura en la compatibilidad de los últimos paquetes de controladores.

La situación se ha vuelto especialmente molesta debido a fallos que afectan directamente a la comunicación entre el procesador y la gráfica. Muchos usuarios se han encontrado con que funciones clave para exprimir sus equipos simplemente han dejado de funcionar o, lo que es peor, muestran información contradictoria en el panel de control Adrenalin. No se trata solo de una cuestión estética, ya que estos errores suelen venir acompañados de una degradación del rendimiento, tirones constantes durante las partidas y algún que otro cierre inesperado que corta el rollo a cualquiera en mitad de una sesión de juego.

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El problema del Smart Access Memory fantasma

Uno de los fallos más comentados en los foros especializados tiene que ver con el Smart Access Memory (SAM). Varios reportes coinciden en que, tras instalar las versiones más recientes del controlador, esta tecnología aparece como desactivada en el software de AMD. Lo curioso es que, al entrar en la BIOS del ordenador, las opciones de Resizable BAR siguen activas, lo que genera una confusión absoluta. Este desajuste provoca que el procesador no pueda acceder de forma eficiente a toda la memoria VRAM de la tarjeta gráfica, limitando el potencial del hardware en títulos que dependen fuertemente de esta característica para evitar cuellos de botella.

Para intentar solucionar este embrollo, la comunidad ha tenido que tirar de ingenio y herramientas externas. Algunos afectados han conseguido recuperar la normalidad realizando una limpieza profunda con utilidades como DDU en modo seguro antes de reinstalar el controlador desde cero. Sin embargo, no siempre es la solución definitiva, ya que el problema parece residir en cómo el software Adrenalin interpreta los parámetros de Windows 10. Otros jugadores han apuntado que jugar con la frecuencia de actualización del monitor o activar y desactivar el VRR (Frecuencia de actualización variable) puede ayudar a que el sistema vuelva a reconocer la función correctamente.

Problemas de drivers AMD en Windows 10

Errores de detección y el temido código 43

No todo se queda en el rendimiento, ya que la propia instalación de las versiones 26.6.2 y similares ha dado errores críticos. Se han registrado numerosos casos donde el Administrador de dispositivos de Windows muestra un triángulo amarillo de advertencia sobre la tarjeta gráfica, indicando el error 43. Este fallo significa que el sistema operativo ha detenido el dispositivo porque no reconoce el controlador como válido. Esto ha afectado por igual a modelos de gama alta como la Radeon RX 7900 XTX y a las nuevas incorporaciones de la serie RX 9000, dejando a los usuarios con una resolución de pantalla básica y sin aceleración 3D.

Ante este panorama, la recomendación oficial de la marca durante los últimos días ha sido dar un paso atrás. Para muchos, la mejor solución ha sido regresar a la versión 26.6.1, que se ha mostrado mucho más estable en entornos de Windows 10. Es una pena, porque esto significa renunciar temporalmente a optimizaciones para juegos muy esperados como las nuevas versiones de Assassin’s Creed o el próximo DOOM, pero al menos permite seguir usando el ordenador sin que parezca que la tarjeta gráfica se ha estropeado de repente.

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FSR 4.1: Mejor imagen a cambio de un coste técnico

La llegada de FSR 4.1 ha sido el gran reclamo de estas actualizaciones, introduciendo un modelo de reescalado basado en inteligencia artificial que mejora notablemente la nitidez y estabilidad de la imagen. No obstante, las pruebas de rendimiento indican que en la arquitectura RDNA 3, este avance no sale gratis. Al utilizar instrucciones INT8 en lugar de las más eficientes FP8 de las generaciones más nuevas, el impacto en la tasa de frames es superior al de versiones anteriores como FSR 3.1. En concreto, se estima que puede haber una pérdida de rendimiento de entre el 11% y el 14% en comparación con el reescalado antiguo, aunque la calidad visual sea claramente superior.

Para tratar de calmar las aguas y estabilizar toda esta tecnología, AMD ha movido ficha rápidamente lanzando el hotfix 26.6.4. Este nuevo paquete de controladores está enfocado casi exclusivamente en corregir los errores intermitentes de instalación en Windows 10 y los cierres inesperados al usar FSR 4.1 en gráficas de la serie RX 7000. Es una actualización de descarga recomendada para todos aquellos que se hayan aventurado con las versiones anteriores y estén experimentando problemas de estabilidad, ya que busca poner orden en un ecosistema que se había vuelto algo inestable en las últimas semanas.

A pesar de los tropiezos iniciales y de que la optimización para sistemas anteriores parece haber pasado a un segundo plano, la compañía sigue trabajando para que el salto a la inteligencia artificial no deje a nadie atrás. Los usuarios que todavía prefieren Windows 10 tienen ahora una vía de escape con los últimos parches de corrección, aunque conviene estar atentos a los foros y a las notas de soporte por si aparecen nuevos conflictos con aplicaciones profesionales o juegos específicos como Battlefield 6. Lo más sensato ahora mismo es vigilar de cerca la configuración del software y no tener miedo a reinstalar de forma limpia si notamos que nuestra gráfica no está rindiendo como el primer día.