- Euro-Office se lanzó el 9 de junio de 2026 como una suite ofimática de código abierto impulsada por empresas europeas como IONOS, Nextcloud y Proton.
- Es un fork de OnlyOffice, lo que ha generado una disputa legal por presunta infracción de licencia y propiedad intelectual.
- La herramienta es compatible con formatos de Microsoft (DOCX, XLSX, PPTX) y estándares abiertos como ODF, y se integra en plataformas como Nextcloud Hub.
- El proyecto busca reforzar la soberanía digital europea, almacenando datos bajo jurisdicción de la UE y cumpliendo con el RGPD.

El pasado 9 de junio, un grupo de empresas tecnológicas europeas presentó oficialmente Euro-Office, una suite ofimática de código abierto que aspira a ser la alternativa a Microsoft 365 y Google Workspace. La iniciativa, liderada por IONOS y Nextcloud, cuenta con el respaldo de Proton, OpenProject, XWiki, Tuta y otras compañías del ecosistema digital europeo. Su objetivo es ofrecer una solución que garantice la soberanía digital del continente, evitando que los datos sensibles queden bajo la jurisdicción de leyes extranjeras como la CLOUD Act estadounidense.
No es casualidad que el lanzamiento coincida con el Paquete de Soberanía Tecnológica de la Comisión Europea, que busca reducir la dependencia de infraestructuras foráneas. Euro-Office se presenta como una herramienta web pensada para integrarse en plataformas colaborativas como Nextcloud Hub, y no como un programa independiente que se instala en el ordenador. De hecho, ya está disponible una versión preliminar en GitHub para que desarrolladores y organizaciones puedan probarla y contribuir a su mejora.
¿Qué incluye Euro-Office y cómo funciona?

La suite cuenta con un editor de documentos, hojas de cálculo, presentaciones y un gestor de PDF, todo ello accesible desde el navegador. La compatibilidad con formatos como DOCX, XLSX y PPTX es total, lo que facilita la migración desde las herramientas de Microsoft. Además, soporta estándares abiertos como ODF, y sus desarrolladores han prometido mejorar este aspecto en futuras versiones. También se está trabajando en aplicaciones de escritorio para Windows, macOS y Linux, así como en versiones móviles para Android e iOS.
Una de las ventajas más destacadas es que los datos se almacenan en servidores ubicados en Europa, bajo el paraguas del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). Esto supone un aliciente para administraciones públicas, universidades y empresas que manejen información sensible. La integración con servicios como IONOS Managed Nextcloud, XWiki y Office.eu ya está en marcha, y se espera que para finales de verano esté disponible en el ecosistema de Nextcloud Hub 26 Spring.
Polémicas y disputas legales en el camino
El proyecto no ha estado exento de controversia. Euro-Office es un fork de OnlyOffice, una suite de código abierto con sede legal en Letonia pero con vínculos con Rusia. Los impulsores de Euro-Office decidieron bifurcar el código al considerar que la colaboración con la empresa original era inviable por falta de transparencia y componentes propietarios en las aplicaciones móviles. OnlyOffice, por su parte, ha acusado a Euro-Office de violar los términos de la licencia AGPLv3 al eliminar logotipos y atribuciones, y ha exigido el cumplimiento inmediato de las condiciones.
Además, la iniciativa ha recibido críticas desde la comunidad de LibreOffice, que considera que apostar por formatos propietarios de Microsoft refuerza la dependencia en lugar de promover estándares abiertos. A pesar de las disputas, el equipo de Euro-Office defiende que su enfoque pragmático es necesario para lograr una adopción masiva, y que la soberanía digital también pasa por ofrecer una experiencia familiar a los usuarios.
Con todo, Euro-Office ya es una realidad y promete convertirse en una pieza clave de la infraestructura digital europea. La alianza de empresas que lo respalda garantiza un desarrollo transparente y duradero, con el objetivo de que organizaciones de todo el continente puedan trabajar sin depender de gigantes estadounidenses. El tiempo dirá si logra convencer a los millones de europeos que aún usan Word o Google Docs a diario.



