Guía completa para conseguir la actualización gratuita a Windows 11

Última actualización: junio 5, 2026
  • La migración no tiene coste adicional para quienes ya poseen una licencia válida y activa de Windows 10.
  • Es obligatorio que el equipo cumpla con requisitos técnicos específicos, destacando el chip TPM 2.0 y procesadores recientes.
  • El proceso de activación es automático gracias a las licencias digitales vinculadas al hardware o a la cuenta de Microsoft.
  • Existen diversas vías oficiales para realizar el cambio, desde Windows Update hasta el asistente de instalación.

Actualización gratuita a Windows 11

Para muchos usuarios de informática en España y en el resto del continente, el salto al último sistema operativo de Microsoft ha generado bastantes dudas sobre si hay que volver a pasar por caja. Lo cierto es que, a día de hoy, la actualización gratuita a Windows 11 sigue estando disponible para una gran mayoría de personas, siempre y cuando ya cuenten con una versión legal de su predecesor instalada en el ordenador.

No se trata de un regalo a ciegas para cualquier equipo que ande por casa, sino de una transición estructurada para aquellos dispositivos que cuentan con el hardware necesario. Si tu equipo no es precisamente del pleistoceno y tienes una copia activada, es muy probable que puedas dar el salto sin gastar ni un solo euro y de una forma bastante sencilla a través de los canales oficiales de la compañía.

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La política de la empresa es clara: si ya pagaste por Windows 10, no tienes que volver a pagar por la nueva versión. Esta posibilidad está dirigida principalmente a usuarios con ordenadores que ejecutan una copia activada y legítima. Es importante recalcar que la migración respeta siempre la edición original que tengas instalada. Por ejemplo, si en tu portátil tienes la versión Home, se te instalará la Home de la nueva versión, mientras que los usuarios de la edición Pro mantendrán sus funciones profesionales tras el cambio.

El derecho de uso se transfiere de forma automática. Esto significa que no necesitas andar buscando códigos antiguos por los cajones, ya que los servidores de activación reconocen tu hardware. Eso sí, descargar el archivo de instalación por tu cuenta no otorga la licencia por arte de magia; lo que es gratuito es el proceso de actualización para licencias existentes, no el software en sí para equipos que nunca han tenido un sistema operativo original.

Instalación de Windows 11

No todo el monte es orégano y Microsoft ha puesto el listón técnico un poco más alto que en versiones anteriores. Para que la opción de actualizar te aparezca como disponible, tu PC debe cumplir con una serie de condiciones mínimas de seguridad y rendimiento. Entre los puntos más comentados está la obligatoriedad de contar con el chip TPM 2.0 y tener habilitado el Secure Boot en la placa base, algo que ha dejado fuera de juego a equipos con unos cuantos años a sus espaldas.

Además de la seguridad, se exige un procesador de 64 bits con al menos dos núcleos a 1 GHz, un mínimo de 4 GB de memoria RAM y 64 GB de espacio libre en el disco duro. Aunque pueda parecer que estos requisitos son básicos, la compatibilidad específica de los procesadores (normalmente a partir de la octava generación de Intel o la segunda de AMD Ryzen) es lo que suele determinar si el sistema te deja actualizar de forma oficial o si te quedas en la versión anterior.

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Existen varias formas de proceder según lo que mejor te venga. La más cómoda y recomendada para el usuario medio es esperar a que aparezca el aviso en Windows Update dentro del panel de configuración. Es el método más seguro, ya que el propio sistema te avisará solo cuando compruebe que todos tus componentes son totalmente compatibles y que no vas a tener problemas de controladores tras el reinicio.

Para los más impacientes, Microsoft ofrece herramientas en su web oficial como el Asistente de Instalación o la posibilidad de crear un soporte físico (un USB de arranque). Estas opciones permiten forzar la actualización o incluso realizar una instalación limpia desde cero. En estos casos, vincular tu licencia a una cuenta de Microsoft antes de empezar es una jugada maestra, ya que así te aseguras de que la activación se realice sola en cuanto el ordenador se conecte a internet por primera vez con el nuevo sistema operativo.

Mantener el equipo al día no solo es una cuestión de estética o de probar las nuevas ventanas redondeadas, sino una necesidad para recibir parches de seguridad y mejoras de rendimiento que alarguen la vida útil de nuestro dispositivo. Siempre que el hardware lo permita y se disponga de una base legal previa, aprovechar esta transición permite disfrutar de la última tecnología de software de manera legítima, asegurando que el ordenador personal o de trabajo siga siendo una herramienta fiable y moderna frente a las amenazas digitales actuales.

Actualización de Windows 11
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