- La colaboración entre Microsoft y Adobe logra un aumento de rendimiento de hasta el 20% en procesadores tradicionales.
- Se ha implementado la tecnología SPGO, que optimiza el programa basándose en el comportamiento real de los usuarios.
- Las mejoras afectan directamente a tareas críticas como el uso de pinceles, la aplicación de filtros y la apertura de archivos pesados.
- Los dispositivos con arquitectura ARM64, como los nuevos Copilot+ PC, también experimentan una subida del 13% en su fluidez.
A menudo pensamos que para que el ordenador vaya más fluido hay que rascarse el bolsillo y comprar una tarjeta gráfica nueva o ampliar la memoria RAM. Sin embargo, Microsoft y Adobe han decidido llevarle la contraria a esta creencia popular con una alianza técnica de alto nivel que está dando mucho que hablar entre los creativos que utilizan Windows 11 como base de operaciones. Se trata de un lavado de cara interno que no se ve a simple vista, pero que se nota en cada clic cuando estamos editando fotografías de alta resolución o proyectos con decenas de capas.
Este empujón en el rendimiento no ha caído del cielo, sino que es el resultado de un trabajo conjunto para exprimir al máximo el motor de la aplicación sin que el usuario tenga que tocar ni un solo ajuste en la configuración. Al final, lo que buscaban ambas compañías era eliminar esos micro-tirones tan molestos que aparecen cuando el procesador se queda un poco asfixiado al aplicar filtros complejos o al mover pinceles con mucha textura, algo que por fin parece haber encontrado una solución sólida mediante ingeniería de software pura y dura.

Tecnología de vanguardia bajo el capó de Adobe
El secreto de esta mayor agilidad reside en cómo se ha reestructurado el código interno del programa para que se entienda mejor con el sistema operativo. En lugar de delegar todo el trabajo en la potencia bruta de la GPU, el equipo técnico ha metido mano al compilador MSVC de Microsoft, una herramienta que analiza el software antes de su ejecución para organizar las instrucciones de la manera más eficiente posible. Es como si hubieran reorganizado un almacén caótico para que los operarios encuentren las herramientas mucho más rápido y sin chocar entre ellos.
Lo más interesante de este proceso es la implementación de una técnica llamada SPGO (Optimización Guiada por Perfil basada en Muestras). Este sistema no trabaja con simulaciones de laboratorio, sino que recopila datos de uso real para entender qué funciones son las que más utilizan los diseñadores en su día a día. Al saber que abrir archivos pesados o usar la herramienta de pincel son acciones constantes, el software prioriza esos procesos para que la respuesta sea inmediata, reduciendo la latencia que antes lastraba el flujo de trabajo.
Resultados tangibles en el día a día del diseñador
Si pasamos de la teoría a los números, las cifras que manejan las compañías son bastante reveladoras para el usuario de a pie. En equipos con arquitectura x64, que son la gran mayoría de los ordenadores de sobremesa y portátiles actuales, se ha logrado un incremento de velocidad del 20% en tareas generales. Esto se traduce en que procesos que antes nos hacían esperar unos segundos, ahora se ejecutan de forma casi instantánea, permitiendo que la creatividad no se corte por culpa de una barra de carga que avanza a paso de tortuga.
Por otro lado, los usuarios que han apostado por la movilidad y la eficiencia de los procesadores ARM, como los integrados en los nuevos Copilot+ PC, no se han quedado fuera de esta actualización. En estos dispositivos, la mejora ronda el 13% de rendimiento, lo que asegura que Photoshop sea una herramienta totalmente capaz incluso en equipos diseñados para el bajo consumo energético. Esta evolución demuestra que el futuro de la edición profesional no solo pasa por tener componentes más grandes y caros, sino por aprovechar con inteligencia los que ya tenemos instalados.
Esta nueva forma de entender el desarrollo de software marca un camino muy positivo para los profesionales en España y el resto de Europa, donde la productividad es clave. Al recibir estas mejoras de forma automática a través de Creative Cloud, el usuario simplemente se encuentra con un entorno de trabajo más estable y ágil sin haber tenido que configurar nada extraño. Se trata de un paso adelante que pone el foco en la optimización del código, demostrando que todavía había mucho margen de mejora para hacer que nuestras herramientas de diseño favoritas funcionen como la seda en Windows 11.