- LG añadió un acceso directo a Microsoft Copilot en televisores con webOS mediante una actualización sin aviso previo.
- El acceso directo no era una app nativa, sino un enlace que abría Copilot en el navegador del televisor.
- La imposibilidad inicial de borrarlo generó quejas masivas por privacidad y falta de control del usuario.
- LG ha reculado y lanzará una actualización de webOS que permitirá eliminar por completo el icono de Copilot.
Lo que parecía una discreta actualización de software en los televisores LG con webOS ha terminado convirtiéndose en un caso de libro sobre hasta dónde pueden llegar los fabricantes al imponer servicios de terceros en dispositivos ya vendidos. La aparición repentina de un icono de Microsoft Copilot en la pantalla de inicio de muchos modelos encendió las alarmas: nadie lo había pedido, nadie había sido avisado y, lo que es peor, no se podía borrar.
Tras varios días de quejas en redes sociales y foros, la compañía surcoreana ha tenido que matizar su estrategia. LG ha confirmado que permitirá eliminar el acceso directo a Microsoft Copilot en una próxima actualización de webOS, dando marcha atrás ante el malestar de los usuarios, especialmente en mercados como España y el resto de Europa, donde la sensibilidad por la privacidad y el control del dispositivo es cada vez mayor.
Cómo llegó Copilot a los televisores LG sin que nadie lo pidiera
El conflicto estalló cuando propietarios de Smart TV LG empezaron a compartir capturas de pantalla en Reddit y otros foros mostrando un nuevo icono de Copilot instalado en la fila principal de aplicaciones. El caso se hizo viral a raíz de una publicación en el subrredit r/mildlyinfuriating, donde un usuario denunciaba que, tras actualizar el firmware de su televisor, la aplicación de Microsoft Copilot había aparecido sin opción de desinstalación.
Otros usuarios confirmaron rápidamente la misma situación en distintos modelos y años de fabricación, lo que evidenciaba que no se trataba de una prueba aislada, sino de un despliegue amplio. El icono de Copilot pasaba a ocupar espacio en la pantalla de inicio y, desde el menú de gestión de apps de las últimas versiones de webOS, solo se podía ocultar visualmente, pero no eliminar del sistema.
Para muchos, ese matiz marcaba la diferencia: el televisor, comprado y configurado a su gusto, dejaba de sentirse completamente propio. Se multiplicaron los mensajes acusando a la marca de llenar el sistema de bloatware y de introducir funciones de IA sin consentimiento, algo especialmente delicado cuando hablamos de un dispositivo situado en el salón de casa.
En paralelo, algunos usuarios detectaron que la función Live Plus, que permite reconocer el contenido que se ve en pantalla para alimentar sistemas de recomendación y publicidad personalizada, aparecía activada por defecto tras la actualización. Este detalle agravó las dudas sobre hasta qué punto se estaban aprovechando los datos de visualización para impulsar servicios comerciales vinculados a la inteligencia artificial.
LG aclara que Copilot era solo un acceso web, no una app integrada
Ante el revuelo, LG empezó a moverse y distintos portavoces contactaron con medios internacionales como The Verge, Bloomberg o Engadget, así como con cabeceras tecnológicas españolas. El mensaje oficial ha sido coherente en todos los casos: Copilot no es una aplicación nativa integrada en webOS, sino un simple acceso directo que abre la versión web del asistente de Microsoft en el navegador del televisor.
En esa línea, representantes de la compañía explicaron que el icono de Copilot se había añadido como “atajo para mejorar la accesibilidad y la comodidad del cliente”. Al pulsarlo, el televisor no lanzaba un servicio residente ni añadía funciones profundas al sistema, sino que se limitaba a cargar el sitio web de Microsoft Copilot, de manera similar a lo que ocurriría al escribir la URL en el navegador integrado.
LG insistió también en el aspecto de la privacidad. Según la empresa, el televisor no activa el micrófono de forma automática ni inicia ningún tipo de escucha permanente. Cualquier función de entrada de voz asociada a Copilot se habilitaría, según su versión, únicamente con el consentimiento explícito del usuario cuando este decidiera utilizar el servicio.
Desde un punto de vista puramente técnico, la diferencia entre una app nativa y un acceso web encapsulado es relevante para el fabricante, pero para la mayoría de los consumidores afectados el impacto práctico era idéntico: un icono había aparecido en su pantalla de inicio, resultado de una actualización remota, y no existía la opción clara de deshacerse de él.
Ese choque entre la visión de la empresa y la percepción del usuario ha sido uno de los elementos que más ha alimentado la controversia, porque ha puesto sobre la mesa hasta qué punto los fabricantes se sienten con libertad para alterar la experiencia de uso de un dispositivo ya vendido mediante simples actualizaciones de software.
La reacción de los usuarios: privacidad, control y hartazgo de tanta IA
El episodio de Copilot en los televisores LG ha actuado como chispa en un contexto ya cargado. En los últimos meses, la presencia omnipresente de la inteligencia artificial en todo tipo de productos —desde móviles hasta coches, pasando ahora por el televisor del salón— ha generado una sensación creciente de saturación entre muchos consumidores.
En los hilos de Reddit y en redes sociales se podían leer comentarios que, más allá de criticar a LG, cuestionaban la tendencia general de la industria: ¿por qué convertir cualquier dispositivo en una plataforma de IA si el usuario no lo ha pedido? Esta fatiga tecnológica se combina con preocupaciones muy concretas sobre privacidad y seguridad en el hogar.
Los defensores de la privacidad alertaron de que un asistente de IA con potencial acceso al micrófono en un televisor conectado podía abrir la puerta a escenarios de monitorización que muchos consideran inaceptables, especialmente cuando la función aparece mediante una actualización silenciosa. Aunque LG ha remarcado que no hay escucha activa por defecto, la forma en que se introdujo el icono alimentó la desconfianza.
También se criticó con dureza la ausencia de una comunicación clara previa al despliegue. Analistas del sector apuntan a que la falta de transparencia en las notas de actualización y en los menús de configuración fue el detonante principal: no se explicó con claridad qué se estaba instalando, qué hacía exactamente Copilot ni qué margen de maniobra tenía el usuario para desactivarlo.
El resultado fue una oleada de reclamos masivos que trascendió fronteras. En España y en otros países europeos, donde el debate sobre el control del software en dispositivos de consumo ya ha aparecido en casos como los coches conectados o los móviles preinstalados con aplicaciones del fabricante, el movimiento de LG se interpretó como un ejemplo más de imposición tecnológica que pasa por encima de la voluntad del comprador.
LG recula: próxima actualización para borrar Copilot del inicio
Con la polémica ya bien instalada, LG no ha tenido más remedio que rectificar. En declaraciones a varios medios, la compañía ha confirmado que “tomará medidas para permitir a los usuarios eliminar el icono de acceso directo si así lo desean”. Es decir, Copilot dejará de ser un elemento inamovible de la pantalla de inicio de los televisores con webOS.
La solución llegará mediante una próxima actualización del sistema operativo webOS, que añadirá una opción específica para retirar por completo ese acceso directo. De este modo, el usuario que no quiera ver Copilot en su tele ya no tendrá que limitarse a ocultar el icono: podrá borrarlo como si se tratara de cualquier otra app prescindible.
Por ahora, LG no ha detallado fechas concretas ni qué modelos recibirán exactamente esta actualización, pero todo apunta a que afectará, como mínimo, a los televisores más recientes que ya habían recibido el icono de Copilot. Tampoco se ha especificado si el cambio vendrá acompañado de ajustes adicionales en funciones como Live Plus, aunque el debate abierto hace pensar que la compañía tendrá que hilar fino con cualquier característica que implique tratamiento de datos de visualización.
Fuentes del sector destacan que este paso atrás de la marca es un gesto para reconstruir la confianza con sus clientes y evitar que el ruido generado termine afectando a la imagen de sus Smart TV en un mercado tan competitivo como el europeo. La rectificación, además, lanza un mensaje indirecto al resto de fabricantes: introducir IA de forma agresiva y sin opciones claras de desactivación puede salir caro en términos de reputación.
Hasta que llegue la actualización que permita eliminar el acceso directo, las recomendaciones más prudentes pasan por ocultar la app de Copilot desde el menú de webOS y revisar en detalle los ajustes de privacidad, desactivando Live Plus si el usuario no quiere que sus hábitos de consumo de contenido se utilicen para publicidad o recomendaciones personalizadas. Mantener el televisor sin conexión o no actualizarlo se ha planteado como solución extrema, pero los expertos recuerdan que renunciar a los parches de seguridad es un riesgo que conviene evitar.
Qué implica este caso para el futuro de las Smart TV y la IA
Más allá del conflicto concreto con Copilot, el episodio deja varias lecciones para la industria de la electrónica de consumo. La primera es que los usuarios empiezan a marcar límites claros a la hora de aceptar funciones de IA impuestas. La televisión, tradicionalmente un dispositivo pasivo, se está transformando en una plataforma conectada capaz de recopilar datos y ofrecer servicios avanzados, pero esa transición exige cautela.
El caso de LG se suma a otros movimientos recientes, como la incorporación de Samsung Vision AI y otras suites de inteligencia artificial en televisores de la competencia, que también han generado dudas sobre el grado de control real que conservan los usuarios sobre sus pantallas. Cada nuevo icono, recomendación o función automatizada que aparece tras una actualización alimenta la percepción de que el televisor es menos “neutral” y más dependiente de acuerdos comerciales y estrategias de datos.
En Europa, este tipo de prácticas chocan con un entorno regulatorio cada vez más exigente en materia de privacidad, transparencia y consentimiento explícito. Iniciativas legislativas sobre servicios digitales y protección de datos obligan a las compañías a explicar de forma clara qué se instala, para qué sirve y cómo se puede desactivar. La decisión de LG de habilitar la eliminación de Copilot puede leerse también como un intento de alinearse con ese marco.
Para los consumidores, el episodio refuerza una idea sencilla pero fundamental: el control sobre lo que aparece y se ejecuta en sus dispositivos debe seguir en sus manos. Que un televisor reciba mejoras de seguridad, nuevas funciones de imagen o aplicaciones opcionales entra dentro de lo razonable, pero convertir esa vía en un canal para plantar accesos directos a servicios de IA sin margen de elección resulta, para muchos, cruzar una línea.
La historia de LG y Microsoft Copilot en los televisores con webOS muestra hasta qué punto una “simple” actualización puede tensar la relación entre marca y usuario. La rectificación de permitir eliminar el acceso directo llega para apagar el incendio, pero deja tras de sí un recordatorio claro para todo el sector: la inteligencia artificial en el salón será mejor recibida cuando llegue como opción transparente y voluntaria, y no como un añadido silencioso del que solo se puede escapar protestando en masa.