- Windows 11 prueba una barra de tareas que se puede mover a cualquier lado de la pantalla
- Nuevo modo compacto con iconos y altura reducidos para ganar espacio útil
- Las opciones llegan primero al canal Experimental de Windows Insider con limitaciones
- Microsoft también prepara más control sobre el menú Inicio y ajustes de experiencia
Después de varios años de críticas, Windows 11 empieza a devolver algo de libertad a los usuarios con una prueba que muchos llevaban tiempo esperando: poder mover la barra de tareas y ajustar mejor su tamaño sin recurrir a trucos ni aplicaciones externas. Por ahora se trata de una novedad limitada a las versiones de prueba, pero supone un cambio de rumbo claro respecto al planteamiento inicial del sistema.
La compañía ha comenzado a desplegar esta nueva barra de tareas ajustable dentro del programa Windows Insider, en una compilación Experimental que recupera la opción de colocar la barra en cualquiera de los cuatro bordes de la pantalla y añade un modo más compacto pensado para equipos con pantallas pequeñas. No es una revolución técnica, pero sí un gesto importante hacia quienes echaban de menos la flexibilidad de Windows 10.
Una barra de tareas que por fin se puede mover en Windows 11
La principal novedad llega con la Windows 11 Insider Experimental Preview Build 26300.8493, publicada el 15 de mayo de 2026. En esta compilación, Microsoft habilita por primera vez de forma oficial que la barra de tareas deje de estar encadenada a la parte inferior del escritorio y pueda situarse donde mejor encaje con la forma de trabajar de cada persona.
A partir de esta build, el usuario puede colocar la barra de tareas en la zona inferior, superior, izquierda o derecha del monitor. La opción aparece en el panel de Configuración, dentro de Personalización > Barra de tareas > Comportamientos de la barra de tareas, un apartado que hasta ahora ofrecía mucho menos margen de maniobra.
Microsoft detalla que, al cambiar la posición, los menús emergentes, animaciones y elementos como el menú Inicio se adaptan automáticamente y pasan a desplegarse desde la propia barra allí donde esté situada, en lugar de quedar anclados artificialmente a la franja inferior. Así, si se opta por una barra vertical en la izquierda, el botón de Inicio, las vistas previas y otros paneles saldrán desde ese lateral.
Este movimiento corrige una de las decisiones de diseño más discutidas desde el estreno de Windows 11. El sistema llegó con una barra de tareas rediseñada, más moderna y centrada, pero a costa de eliminar funciones muy utilizadas en Windows 10, como la posibilidad de tener una barra vertical o colocada en la parte superior. Durante años, muchos usuarios han tirado de herramientas de terceros o modificaciones no oficiales para recuperar esa flexibilidad.
Desde la propia compañía reconocen que la posición de la barra de tareas se encontraba entre las peticiones más repetidas de la comunidad. No deja de ser llamativo que Windows 11 lleve casi cinco años en el mercado y que apenas ahora empiecen a llegar estas opciones de personalización tan básicas para quienes usan el sistema a diario, también en España y en el resto de Europa.
Modo compacto: más espacio útil en pantallas pequeñas

Junto con la posibilidad de moverla, la nueva barra de tareas introduce un modo compacto que reduce tanto el tamaño de los iconos como la altura total de la barra. El objetivo es claro: exprimir al máximo el espacio vertical disponible, algo clave en portátiles, tablets y ordenadores con paneles reducidos.
Este ajuste se controla mediante la opción “Mostrar botones más pequeños en la barra de tareas” configurada en modo Siempre. Al activarla, el sistema aplica un diseño más apretado que libera unos cuantos píxeles extra para las ventanas de las aplicaciones, ya esté la barra en la parte inferior, en la zona superior o en uno de los laterales.
A diferencia de algunos trucos anteriores que solo cambiaban la escala visual de los iconos, esta implementación reduce realmente el espacio que ocupa la barra, permitiendo ganar algo de superficie útil sin tener que recurrir a la ocultación automática. Para quien trabaja con documentos largos, hojas de cálculo o editores de código en portátiles de 13 o 14 pulgadas, este margen adicional puede marcar la diferencia.
Microsoft pone el foco especialmente en equipos móviles y convertibles muy presentes en el mercado europeo, donde el equilibrio entre ergonomía, autonomía y aprovechamiento de la pantalla es cada vez más importante. En monitores grandes puede parecer un cambio menor, pero en dispositivos compactos la barra compacta ayuda a que quepa algo más de contenido visible.
En paralelo, las builds en pruebas están incorporando más opciones para ajustar la alineación de los iconos y botones de la barra, adaptando su comportamiento según la posición elegida. De este modo, resulta más sencillo configurar un escritorio horizontal clásico o apostar por un planteamiento vertical para quienes prefieren tener más alto el espacio de trabajo central.
Limitaciones actuales y canal Experimental: no es algo definitivo todavía
Aunque la nueva barra de tareas ya se puede probar, la propia Microsoft advierte de que se encuentra en una fase temprana y arrastra limitaciones importantes. No conviene olvidarlo antes de lanzarse a instalar estas compilaciones en un equipo principal de trabajo.
Por un lado, la ocultación automática de la barra no funciona aún de forma coherente cuando se coloca en posiciones alternativas a la inferior. También la versión optimizada para tablets y dispositivos táctiles presenta comportamientos inconsistentes si la barra se sitúa en los laterales o en la parte superior.
Además, algunas funciones clave del sistema todavía no se han adaptado por completo a la nueva libertad de movimiento. Los gestos táctiles sobre la barra, el cuadro de búsqueda en su versión más completa y la integración de Ask Copilot siguen en desarrollo para ubicaciones distintas a la clásica de la zona inferior.
Microsoft estudia incluso ir más allá con características como posiciones independientes de la barra por monitor o la posibilidad de arrastrarla entre pantallas, una función que enlaza con guías para configurar múltiples monitores como dos monitores en Windows. Estas ideas apuntan directamente a usuarios avanzados y profesionales, muy habituales en oficinas y estudios europeos, pero de momento no forman parte de la build actual.
Conviene tener en cuenta que todas estas novedades se están probando en el canal Experimental del programa Windows Insider, una rama en la que la empresa se reserva el derecho a cambiar, retrasar o incluso retirar funciones antes de que lleguen a la versión estable. No hay una fecha cerrada para que la barra movible y el modo compacto se integren en la edición estándar de Windows 11 que utiliza la mayoría de usuarios.
Cómo se está activando esta función en las compilaciones de prueba
Dentro del ecosistema Insider, la función de mover la barra de tareas no solo depende de instalar la build adecuada, sino que, en algunos casos, se activa mediante identificadores internos de características que Microsoft va desplegando de forma gradual. De ahí que haya usuarios que la vean antes que otros, aunque tengan la misma compilación.
En el canal Experimental, la compañía utiliza un sistema de feature ID que se puede gestionar con herramientas como ViveTool, muy popular entre usuarios avanzados de Windows 11. Gracias a estos identificadores, determinadas funciones en pruebas pueden encenderse o apagarse sin lanzar una actualización completa del sistema.
En las compilaciones más recientes, la idea de Microsoft es que la opción de recolocar la barra termine apareciendo directamente en la configuración sin necesidad de ajustes adicionales, pero durante el despliegue inicial algunos testers están recurriendo a estos métodos para adelantar su activación.
En cualquier caso, y más allá de los detalles técnicos de la build, la compañía deja claro que no existe todavía un compromiso firme de que todas estas características se integren tal cual en la versión final. El canal Experimental está precisamente para validar ideas, medir su recepción y realizar cambios de diseño si algo no encaja.
Este enfoque explica por qué las compilaciones Insider suelen incluir también otros ajustes menores relacionados con la barra, como cambios en animaciones, refinamiento de iconos, la vista de agenda o pequeñas mejoras de rendimiento al abrir y cerrar aplicaciones ancladas. El objetivo es probar el conjunto completo de la experiencia, no solo la posición de la barra.
Más control sobre el menú Inicio y la experiencia de uso

La revisión de la barra de tareas no llega sola. En paralelo, Microsoft está probando un menú Inicio más flexible y con mayor control sobre lo que se muestra, intentando responder a las quejas acumuladas desde el estreno de Windows 11, especialmente en torno a la sección de recomendaciones.
Entre los cambios previstos, la empresa trabaja en interruptores para mostrar u ocultar bloques completos del Inicio, como “Anclado”, “Recomendados/Recientes” y “Todos”. La idea es que cada usuario pueda decidir qué quiere ver nada más abrir el menú y qué prefiere mantener oculto para reducir el ruido visual.
Otra de las modificaciones que se está probando es renombrar la polémica sección “Recomendados” como “Recientes” y dotarla de controles independientes para archivos y aplicaciones. De esta forma, se podrá desactivar la aparición de documentos recientes en Inicio sin que eso afecte a otras listas de archivos recientes repartidas por el sistema.
El menú Inicio también ganará nuevas opciones de tamaño, con variantes más compactas o más amplias según lo que se necesite en cada equipo. Además, se barajan ajustes para ocultar el nombre y la imagen de perfil, algo útil en contextos donde se comparte pantalla, se graban tutoriales o se presentan contenidos en reuniones.
En paralelo a estos cambios visibles, Microsoft asegura estar trabajando en un Windows Update menos intrusivo y en mejoras de rendimiento del Explorador de archivos, con el objetivo de que la experiencia general de Windows 11 resulte más fluida. Estas optimizaciones de fondo acompañan a los ajustes de interfaz para reforzar la sensación de progreso continuo.
En conjunto, la nueva barra de tareas movible, el modo compacto y los ajustes del menú Inicio apuntan a que Microsoft intenta recuperar parte de la flexibilidad que muchos usuarios daban por hecha desde Windows 10. No se trata tanto de grandes novedades como de restaurar funciones que nunca debieron desaparecer para quienes personalizan al detalle su escritorio, también en España y en el resto de Europa. De momento, las pruebas quedan en manos de los participantes del programa Insider, mientras el grueso de usuarios espera a que estas mejoras demuestren su solidez y terminen incorporándose a la versión estable de Windows 11.


