- Inversión de 30 millones de dólares de capital propio para desarrollar una alternativa real a Microsoft Office.
- Arquitectura diseñada desde cero para que la IA sea el núcleo del sistema y no un simple añadido.
- Plataforma agnóstica que permite a las empresas elegir y cambiar entre diferentes modelos de lenguaje según sus necesidades.
- Enfoque inicial en medianas empresas del sector tecnológico y servicios profesionales para optimizar flujos de trabajo.

El sector del software de productividad, dominado durante décadas por unos pocos nombres, está a punto de vivir un meneo importante con la llegada de Neo. Esta nueva propuesta surge de la convicción de que las herramientas que usamos a diario en el trabajo, como procesadores de texto o gestores de proyectos, necesitan un reinicio total para adaptarse a los tiempos de la inteligencia artificial. En lugar de limitarse a poner parches sobre sistemas antiguos, la intención es ofrecer un entorno donde la tecnología aprenda y colabore de forma activa con el usuario.
Detrás de esta maniobra se encuentra Bhavin Turakhia, un empresario con bastante recorrido en el mundo tecnológico, que ha decidido rascarse el bolsillo y poner 30 millones de dólares de su propio capital para financiar el proyecto. Esta apuesta personal busca plantar cara a los gigantes del sector mediante una plataforma de gestión empresarial que integra documentos, gestión de tareas y almacenamiento de archivos en un ecosistema único. La idea es que la IA no sea un invitado externo, sino un miembro más del equipo de trabajo que facilite las labores diarias desde el primer minuto.
Una estructura pensada por y para la IA
Uno de los puntos donde más hincapié hace el equipo de Neo es en la diferencia entre añadir funciones y construir desde los cimientos. Según los responsables de la plataforma, intentar que el software de toda la vida se comporte como un sistema inteligente es como intentar convertir un móvil antiguo en un smartphone actual solo cambiando la carcasa; los límites estructurales acaban pesando demasiado. Por eso, Neo se ha levantado con una lógica distinta, donde los modelos generativos están presentes en cada proceso y flujo de información.
Además, se ha optado por un modelo que llaman «agnóstico». Esto, que suena muy técnico, lo que viene a decir es que las empresas no estarán atadas a un solo proveedor de inteligencia artificial. Podrán saltar de un modelo de IA a otro con total libertad, lo que supone una ventaja competitiva enorme para evitar la dependencia tecnológica y adaptarse a los cambios de precios o de potencia de cálculo que se dan en este mercado tan volátil. Es una forma de dar el control al cliente corporativo sobre su propia infraestructura.
Desarrollo acelerado y planes de expansión
Llama la atención la velocidad a la que se ha gestado la primera versión de la herramienta. Gracias al uso intensivo de la propia inteligencia artificial en sus procesos de ingeniería del software, han conseguido levantar la base del producto en apenas tres meses, algo que anteriormente habría requerido más de un año de trabajo y un ejército de programadores. Actualmente, la empresa cuenta con una plantilla de casi medio centenar de personas y espera duplicar su equipo técnico antes de que termine el año para dar soporte a su despliegue comercial.
Vaya por delante que, aunque la competencia es feroz con Microsoft y Google moviendo ficha rápido, Neo no pretende hacerse con todo el pastel de golpe. Su estrategia pasa por captar entre un 2 % y un 5 % de la cuota de mercado global, lo que ya supondría un éxito rotundo dado el volumen de negocio que mueve el software empresarial. Tras una fase de pruebas internas en otras compañías del propio fundador que comenzó en abril, el siguiente paso será abrir las puertas a empresas medianas de consultoría y tecnología que busquen una mayor agilidad en sus operaciones.
Este nuevo horizonte en el software de oficina plantea un escenario donde la eficiencia ya no depende solo de la habilidad del usuario, sino de lo bien diseñada que esté la herramienta para anticiparse a sus necesidades. Con una inversión contundente y un enfoque que huye de las estructuras heredadas del pasado, Neo se posiciona como una opción a tener en cuenta para las compañías que quieran dejar atrás los métodos de trabajo convencionales. El tiempo dirá si esta filosofía de construir desde cero es suficiente para desbancar a los sistemas que llevamos usando toda la vida, pero la propuesta, desde luego, tiene los mimbres necesarios para dar mucho que hablar en los próximos meses.
