Novedades y cambios que traerá Windows 12

Última actualización: abril 10, 2026
  • Windows 12 apostará por una arquitectura modular y más segura, optimizada para distintos tipos de dispositivos y procesadores.
  • La inteligencia artificial será el eje central del sistema, con funciones agentivas avanzadas y posibles requisitos de hardware elevados.
  • Se esperan mejoras visuales, mayor integración con la nube y con móviles, y un soporte reforzado para procesadores ARM.
  • La actualización podría ser gratuita para usuarios de Windows 11, aunque muchas características y fechas siguen sin confirmación oficial.

Novedades Windows 12

El posible Windows 12 se ha convertido en el gran tema de conversación entre usuarios y profesionales, pese a que Microsoft aún no ha hecho un anuncio oficial. Los rumores, filtraciones y movimientos de la propia compañía dibujan un futuro sistema operativo muy centrado en la inteligencia artificial, la modularidad y una mejor adaptación a todo tipo de dispositivos, desde PCs tradicionales hasta equipos ARM y portátiles ultraligeros.

Aunque muchas de las informaciones disponibles son todavía especulaciones basadas en fuentes internas y medios especializados, el patrón es bastante consistente: un Windows rediseñado por dentro, más seguro, con actualizaciones más rápidas, requisitos de hardware algo más exigentes y una integración de la IA mucho más profunda que en Windows 11. Si estás pensando en si tu PC estará preparado, cómo funcionará la actualización o qué cambios reales verás en el escritorio, aquí vas a encontrar todo lo que se sabe hasta ahora reunido en un único artículo.

Qué es Windows 12 y por qué se habla tanto de él

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Lo primero que hay que tener claro es que el nombre “Windows 12” no es todavía oficial. Microsoft no ha confirmado la marca comercial definitiva, igual que en el pasado optó por nombres como Windows XP, Vista o 8 en lugar de seguir una numeración estricta, como muestra la historia de Microsoft Windows. Sin embargo, casi todo el sector se refiere ya a la próxima gran versión del sistema como Windows 12 por pura lógica: será el sucesor natural de Windows 11 y llegará justo cuando Windows 10 entre en su fase final de soporte.

La compañía lleva años impulsando el modelo de “Windows como servicio”, con grandes actualizaciones periódicas en lugar de lanzamientos completamente independientes. Windows 10 inauguró esa filosofía con dos actualizaciones importantes al año y Windows 11 la ha consolidado con un gran paquete anual. Todo apunta a que la próxima versión seguirá ese camino, pero con una base interna renovada que le permitirá ser más modular y adaptable.

El contexto también es clave: con Windows 10 entrando en soporte extendido y el auge de los llamados “IA PCs”, Microsoft tiene la oportunidad perfecta para introducir un sistema operativo que aproveche de verdad el hardware moderno, especialmente procesadores con unidades de procesamiento neuronal (NPU), almacenamiento SSD rápido y módulos de seguridad avanzados.

Por ahora, lo que sabemos procede de filtraciones técnicas, patentes, informes de medios como ZDNet y aportes de miembros del programa Insider, que han ido desgranando pistas sobre nuevas compilaciones internas y posibles características. No es información definitiva, pero sí bastante coherente con la estrategia reciente de Microsoft.

Novedades y características clave de Windows 12

Características Windows 12

Uno de los cambios más repetidos en todos los rumores es que Windows 12 será un sistema operativo mucho más modular. Esto significa que el sistema se construirá a partir de una base común sobre la que se añadirán componentes y funciones en forma de “módulos” según el tipo de dispositivo, el fabricante o incluso las necesidades del usuario.

Esta base estaría relacionada con proyectos internos como CorePC y CoreOS, que buscan separar claramente las distintas partes del sistema. La idea es dividir Windows en varias particiones y capas: una sección de solo lectura para el núcleo del sistema, otra para los datos del usuario y otras específicas para componentes y servicios. Gracias a ese diseño, las actualizaciones podrían instalarse más rápido, el restablecimiento de fábrica sería casi inmediato y la seguridad daría un salto importante al quedar muchas áreas críticas fuera del alcance directo del usuario y del malware; algo que también han puesto de manifiesto parches recientes como el parche de emergencia KB5078127.

Otra de las grandes líneas de desarrollo pasa por optimizar Windows 12 para chips concretos, tanto en la arquitectura x86 tradicional (Intel y AMD) como en ARM. Se habla de una versión “silicon-optimized” que recordaría a lo que Apple ha hecho con Apple Silicon: aprovechar al máximo las características del procesador, la GPU integrada y la NPU para mejorar rendimiento, autonomía y experiencia general.

En la práctica, esto permitiría que los fabricantes de PCs pudieran personalizar qué módulos de Windows se instalan y cuáles se omiten según el tipo de equipo: sobremesas gaming, portátiles para productividad, convertibles táctiles, consolas portátiles basadas en hardware de PC o dispositivos ARM ligeros. Cada uno recibiría un Windows 12 adaptado a su caso de uso sin perder compatibilidad base.

También se espera que el sistema ofrezca una mejor integración con servicios en la nube y herramientas como CloudPC. Separar datos y sistema en particiones diferentes y trabajar con entornos parcialmente de solo lectura facilitará no solo las actualizaciones, sino también la sincronización, los backups automáticos y posibles escenarios en los que parte del escritorio o de las aplicaciones se ejecuten desde la nube.

Windows 12 y la inteligencia artificial: el gran salto

Si hay un punto en el que todas las fuentes coinciden es en que la IA será el eje central de Windows 12. Microsoft lleva tiempo integrando inteligencia artificial en su ecosistema: Copilot en Windows 11, funciones avanzadas en Bing, mejoras en Microsoft 365 y una fuerte apuesta por NPUs en los nuevos equipos Copilot+.

Con la próxima versión del sistema operativo, distintos medios hablan de un Windows verdaderamente “agentivo”, es decir, capaz de actuar como un asistente que entiende el contexto, automatiza tareas y se anticipa a las necesidades del usuario. No se trataría solo de un chatbot en una esquina, sino de una IA integrada en el buscador, el menú inicio, el explorador de archivos, la configuración y las propias aplicaciones.

Entre las capacidades que se barajan se incluyen búsquedas contextuales mejoradas, asistentes que completan flujos de trabajo, resúmenes automáticos y organización inteligente de archivos, correos y documentos. Para empresas y desarrolladores, habría nuevas APIs orientadas a crear aplicaciones que se adapten al comportamiento del usuario y que aprovechen modelos ligeros de IA ejecutados de forma local.

Todo esto tiene una consecuencia directa: los requisitos de hardware asociados a la IA podrían dispararse. Algunas fuentes apuntan a que la versión más avanzada de Windows 12 exigirá una NPU capaz de superar los 40 TOPS (billones de operaciones por segundo), al menos 16 GB de memoria RAM y una unidad SSD de 256 GB si se quieren disfrutar todas las características de IA. Además, se ha discutido la posibilidad de que la propia IA decida cuándo instalar actualizaciones en escenarios concretos, lo que refuerza la necesidad de hardware moderno.

Para no dejar tirados a los usuarios con hardware más modesto, se baraja la opción de que Microsoft ofrezca dos ediciones diferenciadas de Windows 12: una “agentiva” con todas las funciones de IA avanzada y requisitos altos, y otra más estándar, con IA básica o mínima, que podría funcionar en equipos que hoy son capaces de mover Windows 11 sin problemas, aunque con menos prestaciones de nueva generación.

Diseño, cambios visuales y experiencia de uso

A nivel estético, las filtraciones sugieren que Windows 12 continuará la línea de diseño moderno de Windows 11, pero con cambios visibles en la barra de tareas, el menú inicio y diversos elementos de la interfaz. Una de las ideas que más se repite es la de una barra de tareas flotante, con cierto aire a la que vemos en macOS, separada ligeramente del borde inferior de la pantalla.

Además, se esperan nuevos iconos, reordenación de elementos del sistema y una interfaz más pulida, con transparencias mejor cuidadas, módulos flotantes y paneles más coherentes entre sí. También se habla de ajustes en el sistema de búsqueda, que estaría aún más vinculado a la IA, y de una pantalla de bloqueo y un centro de notificaciones rediseñados para resultar más útiles y menos intrusivos; algo que recuerda a problemas recientes detectados en el buscador del menú inicio tras ciertas actualizaciones.

Otra parte importante será la integración reforzada con dispositivos móviles Android e iOS. Microsoft ya cuenta con la app Enlace Móvil (antiguo Your Phone) para conectar el PC con el smartphone, pero su alcance práctico es todavía limitado. Para Windows 12 se espera que la conexión sea más profunda: compartir pantalla con más marcas, usar tablets como segunda pantalla, arrastrar archivos directamente entre el explorador de Windows y el móvil, o tener notificaciones y respuestas rápidas mucho más integradas.

También se ha mencionado la posibilidad de un nuevo sistema de mensajería que unifique experiencias hoy repartidas entre Teams, Skype y otras herramientas. No está claro si será una app completamente nueva o una evolución de Teams, pero la idea sería simplificar la comunicación personal y profesional en un único entorno más coherente con el propio sistema.

En el ámbito de la experiencia de juegos y ocio, la modularidad de Windows 12 debería permitir ajustes automáticos de rendimiento según el escenario: perfiles para gaming, edición de vídeo, trabajo ofimático o uso multimedia, con configuraciones de energía, red y gráficos adaptadas sin que el usuario tenga que tocar demasiadas opciones avanzadas. Esto recuerda movimientos previos como la llegada de el modo Xbox a Windows 11 para optimizar la experiencia de juego en PC.

Requisitos mínimos previstos y versiones posibles

Oficialmente, Microsoft no ha publicado aún los requisitos mínimos definitivos de Windows 12. Sin embargo, es posible aproximarlos a partir de lo que pide Windows 11, de las nuevas funciones de IA y de lo que están adelantando diferentes medios especialistas.

En el caso de que la compañía mantenga una versión “estándar” similar a Windows 11, se espera que los requisitos mínimos sean ligeramente superiores, pero sin dispararse. Muchas fuentes apuntan a algo así:

  • CPU: procesador de 64 bits (ARM o x86) de al menos 1 GHz con 4 núcleos o más.
  • Memoria RAM: mínimo 8 GB.
  • Almacenamiento: al menos 100 GB de espacio disponible, preferiblemente en SSD.
  • Firmware: UEFI con soporte de arranque seguro (Secure Boot).
  • Seguridad: módulo TPM 2.0.
  • Gráficos: GPU compatible con DirectX 12.
  • Pantalla: resolución mínima 1080p y unas 9 pulgadas en diagonal.
  • Conectividad: conexión a Internet y cuenta de Microsoft para ciertas funciones.

En paralelo, todo indica que la edición “premium” con todas las capacidades de IA avanzadas podría necesitar hardware al nivel de los actuales Copilot+. En ese escenario, la lista sería más exigente:

  • NPU con más de 40 TOPS de potencia de cálculo específica para IA.
  • 16 GB de RAM como mínimo.
  • SSD de 256 GB o más, probablemente NVMe.

Estas exigencias tienen un fuerte impacto en los usuarios que todavía utilizan equipos más antiguos o que no cuentan con NPU integrada. Por eso se especula con que Microsoft ofrezca esa doble vía: una edición agentiva con requisitos altos y otra sin IA o con IA muy básica, más cercana al perfil actual de Windows 11, que permita seguir usando PCs sin hardware especializado.

También se prevé que Microsoft lance, como ya hizo con Windows 11, una herramienta oficial que analice tu ordenador y te diga si está listo para Windows 12. Esa app comprobaría el procesador, la RAM, el espacio en disco, la presencia de TPM 2.0, la compatibilidad de la GPU y, en el caso de la edición de IA avanzada, la potencia de la NPU.

Windows 12 y procesadores ARM: soporte reforzado

Con Windows 11 ya se ha visto un giro claro hacia la arquitectura ARM, con compilaciones específicas y mejoras en la emulación de aplicaciones x86. Para la próxima versión, todo apunta a que Microsoft va a redoblar esa apuesta y tratará de ofrecer un soporte ARM prácticamente al mismo nivel que el de x86-64.

Esto pasaría por mejorar el emulador Prism, encargado de ejecutar aplicaciones no optimizadas para ARM manteniendo un rendimiento aceptable y una buena estabilidad. Las versiones futuras del sistema deberían ofrecer una emulación más eficiente, con menos impacto en la batería y la posibilidad de mover un mayor número de programas heredados sin problemas.

Al mismo tiempo, se esperan actualizaciones y parches específicos para ARM, al estilo de las ramas que Microsoft ya ha probado en Windows 11 (como compilaciones diferenciadas para ARM y para x86-64). La idea sería sacar partido a las ventajas de estos chips en consumo, conectividad siempre activa y presencia de NPUs potentes.

La modularidad de Windows 12 facilitaría también que las versiones para ARM, Home, Pro o ediciones empresariales compartan un núcleo realmente común, reduciendo diferencias y fragmentación. De cara al usuario, esto se traduciría en que, uses el dispositivo que uses, las grandes características del sistema estén disponibles y las actualizaciones lleguen de forma más homogénea.

En un escenario ideal, Windows 12 permitiría olvidarse por completo de las distinciones clásicas entre 32 bits, 64 bits o variantes especiales para ARM. El sistema se adaptaría automáticamente al hardware y cargaría los módulos necesarios, manteniendo la experiencia lo más unificada posible.

Modelo de servicio, suscripción y relación con la nube

Otro tema que genera mucho debate es la posibilidad de que Windows 12 adopte un modelo de suscripción para ciertas funciones de IA. No se espera que pagar una cuota sea necesario para usar el sistema operativo básico, pero sí que algunas capacidades avanzadas puedan estar asociadas a un plan similar al de Microsoft 365.

La lógica detrás de esta idea es que las funciones de IA más potentes suponen un coste de desarrollo y operación elevado, sobre todo si se apoyan en modelos que tiran de la nube. Bloquear parte de ellas tras un pago mensual permitiría a Microsoft monetizar esa capa “premium” sin dejar de ofrecer un Windows plenamente funcional a quien no quiera suscribirse.

Las estimaciones de distintos analistas sitúan esa posible cuota en un rango aproximado de 10 a 20 euros al mes, aunque esto es pura especulación. A cambio, el usuario o la empresa obtendrían asistentes de productividad más avanzados, automatizaciones complejas, análisis inteligentes de datos locales y en la nube, y herramientas específicas para trabajo colaborativo y administración de entornos híbridos.

Más allá de la IA, Microsoft seguirá potenciando el modelo de Windows como servicio: grandes actualizaciones anuales con nuevas funciones, parches de seguridad continuos y despliegue escalonado a través de canales como Insider para detectar errores antes de llegar al público general. Las compañías tendrán que ajustar sus políticas de actualización, pruebas de compatibilidad y estrategias de ciberseguridad para seguir ese ritmo.

Se espera, además, una integración más profunda con Azure y otros servicios cloud para sincronización de perfiles, copias de seguridad, despliegue de imágenes de sistema y gestión remota de flotas de equipos. Para muchas organizaciones, la llegada de Windows 12 será un buen momento para replantearse qué aplicaciones modernizar, cuáles mover a la nube y qué procesos automatizar con IA.

Fecha de lanzamiento, betas y relación con Windows 10 y 11

Durante bastante tiempo se dio por hecho que Windows 12 aparecería a finales de 2024, pero Microsoft finalmente apostó por lanzar Windows 11 24H2, una actualización que refuerza la IA sin introducir un salto de numeración. Esto ha desplazado las previsiones y ha generado cierto baile de fechas.

Con el fin de soporte de Windows 10 programado para octubre de 2025, muchas fuentes consideran muy probable que Windows 12 se presente en torno a ese momento, aprovechando el tirón para que los usuarios que aún siguen en Windows 10 den el salto directamente a la nueva versión en lugar de pasar primero por Windows 11.

Algunos análisis hablan de un lanzamiento oficial en octubre, sin concretar año, mientras que otras filtraciones apuntan a plazos más largos y sitúan una primera versión en fase de vista previa (preview) hacia 2027, con un lanzamiento completo en octubre de ese mismo año. Esta segunda opción parece más conservadora y dependerá mucho de cómo evolucione el desarrollo interno.

Lo que sí parece claro es que Microsoft ya está probando internamente compilaciones que podrían corresponder al próximo Windows. Se ha mencionado, por ejemplo, una build identificada como 27547 que algunos filtradores cercanos al programa Insider creen relacionada con la futura versión. Esas pruebas internas suelen preceder a la llegada de betas públicas para el canal Insider, que podrían llegar a lo largo de 2025 o más adelante, según el calendario que finalmente adopte la empresa.

En cuanto al coste, todo indica que los usuarios que tengan una licencia activa de Windows 11 podrán actualizar gratis a la nueva versión mediante Windows Update, igual que ya sucedió en el paso de Windows 10 a 11. Falta por ver si esta actualización sin coste se ampliará también a quienes permanezcan todavía en Windows 10 en el momento del lanzamiento general.

Actualización, instalación limpia y compatibilidad de aplicaciones

Si Microsoft mantiene su estrategia habitual, los usuarios podrán actualizar a Windows 12 directamente desde Windows Update cuando el sistema detecte que su equipo cumple los requisitos. Aparecerá una notificación informando de la disponibilidad de la nueva versión y el proceso se podrá realizar manteniendo archivos y aplicaciones.

Para los más puristas, seguirá existiendo la opción de realizar una instalación limpia desde una unidad externa, descargando una imagen ISO oficial y preparando un USB de arranque. Este método es el preferido por quienes quieren arrancar de cero, evitar arrastrar problemas de versiones anteriores y configurar particiones manualmente.

En el ámbito de la compatibilidad, algunos medios han planteado la posibilidad de que determinadas aplicaciones den problemas al comienzo, sobre todo en escenarios con fuerte presencia de ARM o en posibles ediciones muy limitadas tipo “Windows 12X”, inspiradas en el antiguo y fallido Windows 10X que solo permitía instalar programas desde la Microsoft Store.

Un Windows 12 muy restringido a la tienda oficial podría tener sentido en ciertos dispositivos cerrados o muy orientados a educación, pero la experiencia con Windows 10X demostró que los usuarios de escritorio quieren libertad para instalar aplicaciones desde fuentes diversas. Por eso, muchos analistas dudan de que Microsoft vaya a apostar fuerte por un modelo tan cerrado en el mercado general.

Para empresas y profesionales de TI, la transición será una buena oportunidad para revisar la cartera de software instalada, decidir qué aplicaciones modernizar o reescribir y estudiar si merece la pena encapsular algunas en contenedores o virtualizarlas. Herramientas de analítica y de inteligencia de negocio como Power BI pueden ayudar a priorizar qué proyectos tienen mayor impacto y cómo alinear la adopción de Windows 12 con los objetivos de negocio.

Precio, licencias y si merece la pena dar el salto

En el terreno económico aún hay muchas incógnitas, pero los precedentes apuntan a que Windows 12 será gratuito para quien ya tenga una licencia válida de Windows 11. Esa actualización sin coste, si se confirma, será un incentivo fuerte para cambiar cuanto antes, especialmente para usuarios entusiastas que quieran probar las novedades desde el primer día.

Para quienes necesiten comprar una licencia nueva, cabe esperar precios similares a los de las ediciones actuales Home y Pro, quizás con ofertas específicas para empresas o packs que incluyan suscripciones a servicios de IA o Microsoft 365. Imposible saberlo con certeza hasta que Microsoft abra oficialmente la reserva o la venta directa.

La gran pregunta es si te compensará actualizar en cuanto esté disponible. Si cuentas con un equipo relativamente reciente, con buena cantidad de RAM, SSD veloz y capacidades de IA en el procesador, es muy probable que puedas aprovechar gran parte de las nuevas funciones y ganes en comodidad, seguridad y rendimiento.

En cambio, si tu PC es más veterano, cumple por los pelos los requisitos de Windows 11 o directamente no los cumple, quizás te salga más a cuenta permanecer en la versión actual mientras valoras una renovación de hardware. En esos casos, las novedades de Windows 12 podrían llegar a costa de una experiencia menos fluida, o incluso de no poder disfrutar de casi nada de la capa de IA avanzada.

Al final, el interés de este nuevo sistema operativo está en que supone algo más que un simple lavado de cara: modularidad, seguridad reforzada, salto en IA, mejor integración con la nube y un fuerte enfoque en ARM y en los entornos híbridos tanto para usuarios domésticos como para empresas. Aunque todavía falten detalles oficiales, todo apunta a que la próxima gran versión de Windows va a marcar un antes y un después en cómo usamos el PC a diario.