- El kernel de Linux ajusta las puntuaciones OOM de 39 servicios críticos a -500.
- systemd-oomd deja de cerrar sesiones de usuario para evitar pérdidas de trabajo.
- Las pruebas internas reducen los fallos de sesión del 70% al 0% en escenarios de alta presión de memoria.
- La beta de Ubuntu 26.10 ya está disponible para probar estos cambios.
Alguna vez te ha pasado: estás trabajando con varias aplicaciones abiertas, el navegador consume más de la cuenta y de repente todo el escritorio se cierra. Pierdes la sesión y toca empezar de nuevo. Ese problema, tan habitual en entornos Linux, tiene nombre: el OOM killer. Y en la próxima versión de Ubuntu, la 26.10, Canonical ha decidido ponerle freno con un cambio que promete acabar con esos sustos.
El sistema operativo ha estado durante años a merced de un mecanismo del kernel que, cuando la RAM se agota, elige procesos a eliminar para liberar memoria. Pero a veces no elige bien, y se cargaba servicios esenciales del escritorio como GNOME Shell o D-Bus, dejando al usuario sin sesión. Con el nuevo enfoque, Ubuntu quiere priorizar la supervivencia de la interfaz gráfica frente a las aplicaciones, incluso si eso significa cerrar programas que consumen muchísima memoria.
¿Qué es el OOM killer y por qué fallaba?
El OOM killer es un componente del kernel de Linux que asigna una puntuación a cada proceso. Cuando la memoria se agota, empieza a terminar los que tienen la puntuación más alta. El problema es que, por defecto, muchos servicios críticos del escritorio tenían una puntuación similar a la de aplicaciones como Firefox, así que el sistema podía decidir acabar con GNOME Shell antes que con una pestaña problemática.
Canonical ha detectado que, en escenarios de alta presión de memoria, este comportamiento provocaba que la sesión completa se cerrara en el 70% de los casos. Un porcentaje enorme, sobre todo si tenemos en cuenta que muchas veces el problema era solo una aplicación concreta. La solución no ha llegado con un parche puntual, sino con una revisión de las prioridades del sistema.
Los cambios en Ubuntu 26.10

La primera medida ha sido rebajar la puntuación OOM de 39 servicios fundamentales, entre los que se encuentran GNOME Shell y varios procesos de D-Bus. Todos pasan a tener una puntuación de -500, lo que los convierte en candidatos muy poco atractivos para el kernel a la hora de liberar memoria. En la práctica, el sistema prefiere terminar cualquier aplicación de usuario antes de tocar esos componentes esenciales.
Además, Canonical ha decidido limitar el papel de systemd-oomd, el demonio que vigila la presión de memoria de forma independiente. Antes, esta herramienta podía cerrar sesiones completas al detectar un uso elevado, incluso aunque el kernel ya protegiera a los servicios críticos. Ahora, la política se ha cambiado para que systemd-oomd no pueda terminar la sesión del usuario, sino que se limita a actuar de forma más conservadora.
Esta modificación se ha implementado mediante el paquete ubuntu-settings 26.10.1 y ya está disponible en el repositorio de desarrollo. Según las pruebas internas, las sesiones ya no se caen en los mismos escenarios que antes, pasando de un 70% de fallos a un 0% en las pruebas de estrés realizadas por el equipo de Canonical.
Resultados y disponibilidad
Los desarrolladores que han probado la versión de desarrollo, conocida como Stonking Stingray, confirman que el cambio se nota en equipos con poca RAM o sin espacio de intercambio. Ahora, cuando la memoria se agota, el sistema cierra aplicaciones concretas en lugar de tirar abajo toda la sesión. Eso no significa que Ubuntu sea inmune a los problemas de memoria, pero sí que se reduce drásticamente la probabilidad de perder el trabajo en una sesión.
La beta de Ubuntu 26.10 llegará el 24 de septiembre, y la versión estable está prevista para el 15 de octubre. Los usuarios que quieran probar estos cambios pueden instalar Ubuntu Linux de forma sencilla descargando la beta o la imagen diaria desde el sitio oficial de Ubuntu. Canonical también pide a la comunidad que reporte cualquier incidencia a través de Launchpad, especialmente si se utiliza hardware con poca memoria.
Con este ajuste, Ubuntu da un paso adelante en la estabilidad del escritorio, una de las quejas más habituales entre los usuarios de Linux. La combinación de puntuaciones OOM más bajas y la limitación de systemd-oomd garantiza que, aunque una aplicación se descontrole, no nos llevaremos por delante toda la sesión. Es un cambio que, sin duda, se agradecerá en el día a día, especialmente en equipos con recursos limitados.

