Ubuntu como sistema operativo: qué es, cómo funciona y para qué sirve

Última actualización: mayo 2, 2026
  • Ubuntu es una distribución GNU/Linux basada en Debian, gratuita, de código abierto y con fuerte soporte comunitario y comercial.
  • Sigue un ciclo de lanzamientos semestral con versiones LTS cada dos años, que ofrecen soporte prolongado de hasta 15 años con Ubuntu Pro.
  • Su amplio ecosistema de repositorios, variantes oficiales y herramientas lo hace válido para escritorio, servidores, nube e IoT.
  • La combinación de seguridad, estabilidad y facilidad de uso ha llevado a su adopción masiva por usuarios domésticos, empresas y administraciones.

Ubuntu sistema operativo

Si alguna vez te has preguntado qué tiene Ubuntu para ser la distribución Linux más popular del planeta, estás en el sitio adecuado. Ubuntu lleva más de dos décadas demostrando que Linux puede ser sencillo, potente, gratuito y perfectamente válido tanto para el día a día en casa como para manejar gigantescos centros de datos y nubes públicas.

En las próximas líneas vamos a ver con bastante calma qué es Ubuntu como sistema operativo basado en Linux, de dónde viene, qué versiones existen, para qué sirve en el mundo real (escritorio, servidores, móviles, TV, IoT…) y por qué lo recomiendan desde administraciones públicas hasta gigantes tecnológicos como Google, Dell o Valve. También repasaremos requisitos, instalación, seguridad, comunidad y todo el ecosistema que lo rodea.

Qué es Ubuntu como sistema operativo

Ubuntu es una distribución del sistema operativo GNU/Linux basada en Debian, pensada para ser fácil de usar, moderna y con soporte profesional. La desarrolla y mantiene Canonical Ltd., una empresa británica fundada por el empresario sudafricano Mark Shuttleworth, que coordina el proyecto y ofrece servicios comerciales de soporte, consultoría y nube.

A nivel de filosofía, Ubuntu apuesta de forma clara por el software libre y de código abierto, aunque incluye algunos controladores y firmware privativos cuando esto mejora la compatibilidad de hardware. Su objetivo desde el inicio fue tomar la robustez de Debian y «pulirla» para que cualquier usuario medio pudiera instalar y usar Linux sin complicarse la vida.

El nombre Ubuntu viene de un concepto ético de las culturas zulú y xhosa que podría traducirse como «yo soy porque nosotros somos», una idea de comunidad y cooperación que encaja de lleno con el espíritu del software libre y con la enorme comunidad que rodea a la distribución.

Canonical distribuye Ubuntu de forma gratuita, se financia con servicios ligados al sistema operativo y vende soporte técnico y soluciones empresariales. Al mantener el proyecto abierto, puede aprovechar las contribuciones de miles de desarrolladores de la comunidad, que participan en la mejora del sistema, empaquetan aplicaciones, corrigen errores y traducen la interfaz a más de 130 idiomas.

Escritorio de Ubuntu Linux

Información general y características técnicas

Ubuntu está programado principalmente en C, C++, Python y scripts de shell, y utiliza el núcleo Linux con arquitectura de tipo monolítico. Las imágenes estándar de escritorio ocupan varios gigabytes (en torno a 2,7 GiB para la ISO), e incluyen desde el sistema base hasta un buen conjunto de aplicaciones preinstaladas para poder trabajar nada más arrancar.

En cuanto a arquitecturas soportadas, Ubuntu da soporte oficial a x86-64 (64 bits), ARM64, PowerPC de 64 bits, IBM System z y RISC-V. En el pasado también dio soporte oficial a x86 de 32 bits, IA-32, SPARC y otras variantes, y todavía es posible encontrar puertos no oficiales para diferentes plataformas, sobre todo en la comunidad.

Durante muchos años, la interfaz predeterminada de Ubuntu fue GNOME clásico, después Unity (desarrollada por Canonical) y, desde Ubuntu 17.10, el escritorio volvió a ser GNOME Shell ligeramente modificado. Canonical también impulsó el servidor gráfico Mir como alternativa a X.org y Wayland, aunque finalmente el escritorio estándar se ha alineado con la transición general hacia Wayland en las versiones más recientes.

La gestión de paquetes se basa en el formato .deb y en la herramienta dpkg, con APT como sistema de gestión de paquetes de alto nivel. Sobre él se han construido interfaces gráficas como el Centro de software de Ubuntu (Ubuntu Software Center) y, en la actualidad, la aplicación «Software» que combina paquetes .deb y snaps desde la Snap Store.

La actualización del sistema se realiza mediante APT, el Gestor de actualizaciones y herramientas gráficas, lo que permite mantener el núcleo, el entorno de escritorio y las aplicaciones al día con un clic o un par de comandos en la terminal.

Modelo de desarrollo, versiones y soporte LTS

Ubuntu sigue un calendario de lanzamientos muy predecible: cada seis meses aparece una nueva versión, normalmente en abril (.04) y octubre (.10). Cada una incluye actualización de núcleo, entorno de escritorio y paquetes base, junto con mejoras de rendimiento, seguridad y compatibilidad.

Dentro de este ciclo semestral, Canonical marca cada dos años una versión especial con soporte extendido llamada LTS (Long Term Support). Estas versiones se lanzan en abril de años pares y ofrecen cinco años de soporte estándar tanto en escritorio como en servidor. A eso hay que sumar servicios como Ubuntu Pro, que extienden el soporte de seguridad hasta los 10 o incluso 15 años para entornos que necesitan máxima estabilidad.

Las versiones que no son LTS reciben nueve meses de actualizaciones (antes eran 18), lo que las hace interesantes para usuarios avanzados que quieren siempre las últimas tecnologías, controladores o entornos gráficos. Las LTS, en cambio, son las recomendadas para empresas, servidores, producción y para la mayoría de usuarios domésticos que solo quieren que todo funcione sin sobresaltos.

Cada lanzamiento de Ubuntu tiene además un nombre en clave formado por un adjetivo y el nombre de un animal con la misma inicial (Warty Warthog, Hardy Heron, Precise Pangolin, Focal Fossa, Noble Numbat, etc.), siguiendo un orden alfabético desde la 6.06 (Dapper Drake). Es una de las señas de identidad más simpáticas de la distribución.

Por citar algunos hitos relevantes, Ubuntu ha ido encadenando versiones LTS clave como 6.06, 8.04, 10.04, 12.04, 14.04, 16.04, 18.04, 20.04, 22.04, 24.04 y 26.04 LTS (Resolute Raccoon). Cada una ha ido renovando el núcleo, mejorando el soporte de hardware y refinando la experiencia de usuario. Desde finales de 2025, Canonical anunció que los suscriptores de Ubuntu Pro disfrutan de hasta 15 años de soporte de seguridad para cada LTS, algo muy apreciado en sectores críticos.

Componentes, repositorios y PPAs

Internamente, Ubuntu clasifica todo el software en cuatro grandes componentes de repositorio, en función de la licencia y del grado de soporte oficial que ofrece Canonical:

  • main: incluye solo paquetes que cumplen las condiciones de la licencia de Ubuntu (software libre o compatible) y cuentan con soporte oficial de Canonical, tanto a nivel de parches de seguridad como de mantenimiento.
  • restricted: contiene paquetes importantes pero con licencias no totalmente libres, como controladores privativos de tarjetas gráficas (ATI/AMD, NVIDIA) u otros blobs de firmware. Reciben asistencia, pero limitada, ya que Canonical no siempre tiene acceso al código fuente.
  • universe: alberga una amplísima colección de programas mantenidos por la comunidad. Pueden ser libres o con ciertas restricciones de licencia, pero el soporte principal recae en voluntarios. Desde 2023, los usuarios de Ubuntu Pro pueden recibir también actualizaciones de seguridad para muchos de estos paquetes.
  • multiverse: guarda software sin soporte oficial porque no cumple los requisitos de software libre de Ubuntu.

De forma predeterminada, el sistema instala paquetes de los componentes main y restricted, suficientes para un escritorio generalista. El usuario puede activar universe y multiverse con un par de clics para acceder a miles de programas adicionales.

Además de los repositorios oficiales, Ubuntu popularizó el uso de los PPAs (Personal Package Archives), repositorios personales alojados en la plataforma Launchpad. Un PPA permite a un desarrollador o equipo publicar versiones concretas de sus aplicaciones empaquetadas para Ubuntu, sin tener que esperar al ciclo oficial de la distribución.

Aunque el término PPA se usa casi exclusivamente en el ecosistema Ubuntu, Canonical siempre ha alentado que este modelo pudiera extenderse más allá de su propia comunidad, dando mayor flexibilidad a desarrolladores y usuarios avanzados.

Interfaz de usuario, escritorio y aplicaciones incluidas

Una de las grandes bazas de Ubuntu es que ofrece una interfaz gráfica muy accesible para principiantes, pero a la vez lo bastante potente para usuarios avanzados. El escritorio GNOME que incorpora por defecto está adaptado con pequeños cambios para hacerlo más intuitivo: barra superior con indicadores y menú de actividades, lanzador lateral de aplicaciones y el tablero o Dash donde buscar programas y archivos.

Durante años, Canonical apostó por Unity como interfaz propia, diseñando elementos muy característicos: sets de iconos Ubuntu Mono y Humanity, temas Ambiance y Radiance, tipografía Ubuntu, menús globales, barras de desplazamiento superpuestas, notificaciones OSD, pantalla de inicio Unity Greeter o gestos multitáctiles uTouch, entre otros. A partir de Ubuntu 17.10, el proyecto volvió al ecosistema GNOME pero conservando parte de esa identidad visual.

En cuanto a software preinstalado, Ubuntu viene bastante completo para poder trabajar desde el primer arranque. Entre otras aplicaciones, incluye LibreOffice como suite ofimática, el navegador Firefox, reproductores multimedia, visor de PDF, editor de texto, gestor de archivos Nautilus, cliente de correo (Thunderbird en muchas versiones), clientes de mensajería, herramientas de grabación de discos, cliente de escritorio remoto, gestor de fotos y una tienda de aplicaciones para instalar, actualizar o comprar software.

Ubuntu ha ido incorporando también la tecnología de empaquetado snap, que permite distribuir aplicaciones aisladas del sistema base, con sus dependencias incluidas y ciclos de actualización independientes. La Snap Store se ha integrado con el Centro de Software, facilitando instalar tanto paquetes clásicos .deb como snaps con unos pocos clics.

En la práctica, para un usuario que llega desde Windows o macOS, la experiencia es bastante familiar: menús claros, panel de ajustes centralizado, sección para impresoras, sonido, redes, cuentas en línea, etc. Y, si lo desea, puede abrir una terminal y aprovechar toda la potencia de la línea de comandos de Linux, pero no es obligatorio para las tareas habituales.

Seguridad, permisos y accesibilidad

La seguridad forma parte del diseño de Ubuntu desde el principio. En lugar de que el usuario trabaje como administrador, el sistema crea una cuenta normal y delega las tareas sensibles en la herramienta sudo, que eleva permisos solo cuando es necesario y previa autenticación con la contraseña del usuario.

Por defecto, tras la instalación no se activan servicios innecesarios ni procesos latentes que puedan suponer un riesgo. Tradicionalmente no se incluía cortafuegos activo de serie porque no había puertos escuchando hacia el exterior, aunque Ubuntu integra UFW (Uncomplicated Firewall), una capa sencilla encima de iptables/nftables que podemos habilitar en segundos.

El sistema se apoya en un modelo de usuarios y grupos muy estricto, actualizaciones de seguridad rápidas y características modernas del núcleo Linux como módulos de seguridad (LSM), aislamiento de procesos y cifrado. Opciones como el cifrado de disco completo o de la carpeta personal están al alcance de un par de clics durante la instalación.

Ubuntu cuida también la accesibilidad y la internacionalización, para ser utilizado por el mayor número de personas posible. Desde hace años utiliza UTF-8 como codificación de caracteres por defecto y ofrece lectores de pantalla, ampliadores, teclados visuales y un amplio catálogo de idiomas. Cualquiera puede colaborar en las traducciones mediante Internet y las plataformas oficiales del proyecto.

Aunque ningún sistema es invulnerable, el bajo índice de malware en Linux de escritorio, unido a estas capas de protección y a las actualizaciones constantes, hace que muchos usuarios no necesiten un antivirus tradicional para su día a día con Ubuntu.

Sabores oficiales y derivadas de Ubuntu

Alrededor del núcleo de Ubuntu han surgido numerosas variantes oficiales, mantenidas por la comunidad pero reconocidas por la Fundación Ubuntu. Comparten repositorios y base tecnológica, pero cambian el entorno de escritorio o el enfoque:

  • Kubuntu: utiliza el entorno KDE Plasma, muy configurable y con una estética distinta.
  • Xubuntu: apuesta por Xfce, ligero y clásico, ideal para equipos con menos recursos.
  • Lubuntu: se centra en ser muy liviano, orientado a ordenadores antiguos o con hardware limitado.
  • Ubuntu MATE: ofrecía el escritorio MATE, continuador del GNOME 2 clásico (actualmente discontinuada como sabor oficial en algunas listas).
  • Ubuntu GNOME: durante un tiempo proporcionó GNOME «puro» antes de que la edición principal volviera a este escritorio.
  • Edubuntu: pensada para entornos escolares y educativos, con software adaptado a aulas.
  • Ubuntu Studio: enfocada a producción multimedia (audio, vídeo, gráficos).
  • Ubuntu Budgie: integra el escritorio Budgie, ligero y moderno.
  • Mythbuntu: orientada a sistemas de salón con MythTV, ya discontinuada.
  • Ubuntu Cinnamon: edición con el escritorio Cinnamon, heredado de Linux Mint.

Además existen derivadas no oficiales pero muy conocidas, como distribuciones 100 % libres que eliminan todo firmware privativo, o adaptaciones regionales como Guadalinex en Andalucía o Ubuntu Kylin en China, este último impulsado por Canonical y el Ministerio de Tecnología chino para fomentar una plataforma abierta de referencia en el país.

Durante un tiempo, Canonical mantuvo incluso Gobuntu, una variante ultra-ortodoxa que excluía cualquier firmware o contenido no plenamente libre. Tras unas versiones, el proyecto se integró como opción de instalación de «solo software libre» dentro de Ubuntu estándar, en lugar de seguir como distribución separada.

En el terreno móvil y de convergencia, Canonical lanzó Ubuntu Touch para teléfonos y tabletas, Ubuntu TV para televisores inteligentes y Ubuntu for Android, que permitía ejecutar un escritorio Ubuntu completo desde un móvil Android conectado a una base de expansión con monitor, teclado y ratón. Aunque Canonical abandonó el desarrollo directo de Ubuntu Touch en 2017, la comunidad de UBports continúa su evolución.

También hubo intentos de dispositivos propios como Ubuntu Edge, un teléfono de gama muy alta que buscaba financiación a través de Indiegogo para demostrar la visión de convergencia total: un único dispositivo capaz de comportarse como móvil y como PC de sobremesa según cómo se conectara.

Usos de Ubuntu: escritorio, servidores, nube e IoT

Una de las razones del éxito de Ubuntu es que sirve para casi todo. En el escritorio, es una alternativa muy sólida a Windows y macOS: navegación web, ofimática, multimedia, edición de imágenes, desarrollo… prácticamente cualquier necesidad cotidiana tiene respuesta con software libre disponible en los repositorios.

Para desarrolladores, Ubuntu es especialmente atractivo porque proporciona un entorno muy similar al que se usa después en producción. Es la base de muchas infraestructuras cloud, contenedores Docker, Kubernetes, plataformas de CI/CD y servicios en la nube pública. Poder probar y desplegar en la misma familia de sistema reduce sorpresas y simplifica el trabajo diario.

En el mundo de los servidores, Ubuntu Server compite de tú a tú con las grandes distribuciones empresariales. Puede instalarse sin interfaz gráfica, optimizado para servicios web, bases de datos, virtualización, almacenamiento y todo tipo de cargas. Canonical colabora con fabricantes como HP, Dell, Lenovo o IBM para certificar equipos y ofrecer soluciones completas.

Además, Ubuntu ha dado el salto a la nube y el IoT: es una opción muy usada en Amazon EC2 y otras plataformas cloud, y Canonical ofrece tecnologías como Ubuntu Core, pensadas para dispositivos conectados, paneles, televisores inteligentes, automoción y otros equipos embebidos. La integración con herramientas de gestión de configuración como Ansible, Chef, Puppet, Salt o Juju permite automatizar despliegues complejos.

Las grandes empresas de hardware han ido incorporando Ubuntu en sus catálogos. Dell, por ejemplo, ha vendido durante años portátiles XPS «Developer Edition» con Ubuntu preinstalado; System76, ZaReason y otros fabricantes especializados ofrecen equipos diseñados específicamente para Linux; y marcas como Asus, HP, Lenovo o Samsung han lanzado numerosos modelos con Ubuntu certificado para mercados como China, India, Europa o América.

Diferencias entre Ubuntu, Windows, macOS y otras distros Linux

Comparar Ubuntu con Windows es casi inevitable: ambos quieren ser el sistema operativo de tu PC. La gran diferencia es que Ubuntu es gratuito y de código abierto, mientras que Windows es un producto comercial. En Ubuntu, la inmensa mayoría del software disponible en los repositorios es también gratuito y, en muchos casos, libre.

Es cierto que algunos programas comerciales muy populares (edición de vídeo profesional, suites gráficas propietarias, muchos videojuegos AAA) no tienen versión nativa para Linux. Aun así, existe un catálogo enorme de alternativas libres como LibreOffice, GIMP, Inkscape, Kdenlive y muchas más, que cubren sobradamente las necesidades de la mayoría de usuarios. Además, proyectos como Wine y Proton (en Steam) permiten ejecutar un número creciente de aplicaciones y juegos de Windows en Ubuntu.

Frente a macOS, Ubuntu comparte una raíz similar en el sentido de ser un sistema tipo Unix, con una terminal potente y herramientas clásicas de desarrollo. La gran diferencia es que macOS está vinculado al hardware de Apple y a su ecosistema cerrado, mientras que Ubuntu se instala en una enorme variedad de equipos, desde torres de hace años hasta los últimos portátiles o mini PCs ARM.

Si miramos a otras distribuciones Linux, Ubuntu destaca por su enfoque generalista y su fuerte compatibilidad de hardware, incluyendo controladores propietarios cuando hace falta para que todo funcione al primer intento. Distribuciones como Debian, Fedora, Arch o openSUSE tienen sus propios públicos: más conservadores, más «bleeding edge», más manuales, etc. Ubuntu se sitúa en un punto intermedio muy cómodo.

Otra ventaja es la disponibilidad de documentación, foros, tutoriales y soporte comunitario en todos los idiomas. Debido a su popularidad, es muy probable que cualquier problema que tengas en Ubuntu ya lo haya sufrido alguien antes y exista una solución explicada paso a paso en Internet.

Ubuntu en empresas, administraciones y educación

Más allá del uso doméstico, Ubuntu se ha ido colando en proyectos públicos, sistemas educativos y grandes organizaciones. El Ministerio de Educación de Macedonia del Norte desplegó en su día más de 180 000 equipos de escritorio con Ubuntu en aulas; la policía francesa ha migrado decenas de miles de estaciones de trabajo y ha reportado ahorros muy significativos en licencias; y en Bolivia se repartieron portátiles con arranque dual Ubuntu/Windows para docentes.

En Andalucía, miles de ordenadores de centros educativos utilizan una derivada basada en Ubuntu, y universidades de todo el mundo lo adoptan en laboratorios, aulas de informática y proyectos de investigación. La razón suele ser la misma: coste cero de licencias, facilidad de mantenimiento, estabilidad y una gran oferta de software científico y de programación.

Empresas tecnológicas de peso también han confiado en Ubuntu. Google, por ejemplo, usó durante años una variante interna llamada Goobuntu en muchos equipos de sus empleados. Valve apostó por Ubuntu como plataforma de referencia a la hora de lanzar Steam para Linux, dando un impulso enorme al juego nativo en este ecosistema.

Canonical, por su parte, ha trabajado con fabricantes como HP para lanzar servidores Moonshot con Ubuntu, con Dell para portar Ubuntu a gamas de portátiles concretas, o con OEMs y operadores móviles a través del Carrier Advisory Group para explorar la llegada de Ubuntu Phone y dispositivos convergentes.

Estos despliegues, sumados a numerosos premios (como el «Reader Award» de LinuxWorld o el Bossie de InfoWorld al mejor sistema cliente de código abierto), han consolidado la imagen de Ubuntu como distribución fiable, madura y válida para producción, más allá del experimento de aficionados que muchos asociaban a Linux en sus inicios.

Requisitos, instalación y actualización de Ubuntu

Instalar Ubuntu hoy en día no tiene mucha ciencia si tu equipo cumple unos mínimos bastante razonables. Para el escritorio moderno se recomienda un procesador de 64 bits de dos núcleos, 4 GB de RAM y unos 25 GB de espacio en disco, además de una tarjeta gráfica capaz de manejar resoluciones de al menos 1024 × 768. Si puedes permitirte 8 GB de RAM, la experiencia mejorará notablemente, sobre todo con varias aplicaciones abiertas.

El proceso típico empieza descargando la imagen ISO oficial desde la web de Ubuntu, creando un USB booteable con herramientas como Rufus, balenaEtcher o el creador de discos de arranque de la propia distribución, y configurando la BIOS/UEFI para arrancar desde ese USB. A partir de ahí, un asistente gráfico guía al usuario para elegir idioma, distribución de teclado, particionado de disco y tipo de instalación.

Podemos optar por borrar todo el disco e instalar solo Ubuntu, compartir espacio con otro sistema operativo (arranque dual con Windows, por ejemplo) o hacer un particionado manual para tener más control sobre las particiones /, /home, swap y otras. También es posible activar cifrado de disco desde el propio instalador para proteger los datos en caso de robo o pérdida del equipo.

Una vez instalado, el sistema crea un usuario estándar y configura sudo para que pueda realizar tareas de administración cuando haga falta. Desde ese momento, el mantenimiento diario es muy sencillo: las actualizaciones de seguridad y de software llegan mediante el Gestor de actualizaciones o con unos pocos comandos (sudo apt update && sudo apt upgrade) en la terminal.

Cuando sale una nueva versión de Ubuntu, podemos actualizar directamente desde el escritorio con la herramienta «Software Updater» o mediante el comando sudo do-release-upgrade. En entornos LTS, es posible saltar directamente de una LTS a la siguiente sin pasar por las intermedias, lo que reduce trabajo y riesgos. El sistema se encarga de resolver dependencias y reemplazar paquetes, aunque siempre es buena idea hacer copia de seguridad antes de un cambio de versión importante.

Comunidad, desarrollo y ecosistema de Ubuntu

Detrás de Ubuntu hay una comunidad enorme de desarrolladores, traductores, diseñadores, escritores de documentación, testers y usuarios que colaboran desde todas partes del mundo. Canonical organizó durante años encuentros presenciales llamados Ubuntu Developer Summit y, desde 2013, estos encuentros se realizan de forma remota cada pocos meses usando videoconferencias, chats y plataformas como Launchpad.

En estas cumbres se debaten las características de las próximas versiones, se planifican cambios importantes y se coordinan equipos que trabajan en ámbitos tan variados como el escritorio, el servidor, la nube, las derivadas, la documentación o la accesibilidad. Los vídeos se publican en YouTube y las notas quedan en los wikis y en Launchpad, así que cualquiera puede seguir el proceso de desarrollo.

Los usuarios pueden participar reportando errores, probando versiones en desarrollo, escribiendo código, empaquetando aplicaciones, traduciendo cadenas de texto o proponiendo ideas a través de plataformas como Brainstorm (en su momento) y los actuales foros y canales oficiales. Canonical incluso impulsó una certificación oficial «Ubuntu Certified Professional» en colaboración con el Linux Professional Institute, para acreditar conocimientos técnicos sobre la administración del sistema.

La combinación de empresa detrás, comunidad amplia y un calendario de lanzamientos previsible ha permitido que Ubuntu construya a su alrededor un ecosistema muy rico: documentación oficial y no oficial, blogs especializados, canales de YouTube, cursos en línea, libros, podcasts y grupos locales (LoCoTeams) que organizan eventos y ayudan a nuevos usuarios en sus regiones.

Gracias a esa mezcla de tecnología sólida, apertura, comunidad muy activa y soporte comercial, Ubuntu se ha convertido en puerta de entrada para muchísima gente al mundo Linux y, al mismo tiempo, en una plataforma fiable para servidores, desarrollo y cloud. Es un sistema operativo que ha demostrado que Linux puede estar en todas partes sin hacer ruido, desde tu portátil hasta el centro de datos de una gran compañía o el televisor del salón.

debian
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