- Collins elige "vibe coding" como palabra del año por el auge de la programación guiada por lenguaje natural.
- El término, acuñado por Andrej Karpathy, alude a crear software con IA sin escribir código tradicional.
- El Collins Corpus (24.000 millones de palabras) respalda la tendencia y su impacto social y tecnológico.
- Finalistas: aura farming, biohacking, broligarquía, clanker, coolcation, glaze, HENRY, micro-retirement y taskmasking.

La expresión «vibe coding» ha sido distinguida por Collins Dictionary como la palabra del año, un reconocimiento que pone en el centro la convergencia entre lenguaje natural e inteligencia artificial en el desarrollo de software. El fenómeno encaja con el pulso de la conversación pública en Europa y España, donde la IA ya permea la vida diaria, la formación y el trabajo.
Según Collins, la selección se apoya en el Collins Corpus de 24.000 millones de palabras, alimentado por prensa, radio, televisión, webs y redes sociales, para identificar conceptos emergentes. La etiqueta fue acuñada por Andrej Karpathy (exdirector de IA en Tesla e ingeniero fundador en OpenAI) y resume una idea clara: que hoy se puede crear una aplicación explicándosela a una IA en vez de teclear cada línea de código.
Qué es «vibe coding» y por qué importa
En términos sencillos, «vibe coding» describe el arte de transformar descripciones en código mediante modelos de inteligencia artificial. El usuario cuenta con palabras lo que quiere (la «vibra» de la app o del sitio) y el sistema genera el esqueleto funcional.
Ejemplo típico: «hazme una herramienta que organice mis menús semanales con lista de la compra». Con una instrucción así, muchas personas pueden levantar prototipos funcionales sin experiencia técnica, especialmente para tareas simples o utilidades personales.
Esta aproximación no borra del mapa las habilidades de ingeniería: los proyectos complejos siguen requiriendo expertos, y los resultados pueden traer fallos o limitaciones. Aun así, abre la puerta a más perfiles, democratiza la experimentación y acelera pruebas de concepto.
Para muchos desarrolladores, «vibe coding» implica cambiar la interacción con el ordenador: menos sintaxis y más conversación. La interfaz deja de ser exclusivamente un editor de código y pasa a ser un diálogo orientado a objetivos, lo que reduce barreras de entrada.
La lectura de Collins: lenguaje y tecnología, cada vez más pegados
Desde la editorial británica subrayan que la elección refleja un giro profundo en cómo nos relacionamos con las máquinas. El auge de modelos que entienden instrucciones abiertas sugiere que la accesibilidad de la programación está creciendo y que el lenguaje natural gana peso como nueva capa de interacción.
Alex Beecroft, director general de Collins, ha remarcado que «vibe coding» captura la evolución paralela del lenguaje y la IA. La fórmula de «idea en palabras» → «código operativo» sintetiza esa integración entre creatividad humana y capacidades algorítmicas.
Las otras candidatas que rozaron el primer puesto
Junto a la ganadora, Collins elaboró una lista corta de términos que marcaron el año por su presencia en medios y redes. Todos hablan, a su manera, de tecnología, economía y cultura digital.
- Aura farming: cultivo deliberado de una personalidad carismática o distintiva, muy visible en comunidades de videojuegos y creadores.
- Biohacking: modificar procesos biológicos propios para intentar mejorar salud y longevidad.
- Broligarquía: camarilla de «tech bros» muy influyentes, usada para aludir al poder de algunos grandes propietarios tecnológicos.
- Clanker: término despectivo para robots, ordenadores o sistemas de IA, popularizado por el universo Star Wars y viral en redes.
- Coolcation: vacaciones en destinos de clima fresco, tendencia asociada al calor extremo y a nuevas preferencias turísticas.
- Glaze: alabar o adular a alguien de forma excesiva o inmerecida.
- HENRY: siglas de «high earner, not rich yet»; personas con ingresos altos que aún no acumulan patrimonio significativo.
- Micro-retirement: pausa entre etapas laborales para dedicarse a intereses personales o formación.
- Taskmasking: dar la impresión de productividad en el trabajo sin que exista avance real.
La inclusión de estas voces muestra hasta qué punto identidad, tecnología y poder se entrelazan en el imaginario social, también en el contexto europeo.
Un vistazo a ganadoras recientes
Para entender la trayectoria de este tipo de elecciones, Collins recuerda sus últimas palabras del año, todas ligadas a fenómenos globales: crisis sanitarias, avances digitales y nuevas formas de vida online.
- 2020: Lockdown (confinamiento por la COVID-19).
- 2021: NFT (token no fungible, certificado único en blockchain).
- 2022: Permacrisis (periodo prolongado de inestabilidad).
- 2023: IA (inteligencia artificial).
- 2024: Brat (estética y actitud popularizadas por Charli XCX).
En este hilo, «vibe coding» encaja como la evolución natural del protagonismo de la IA: de concepto a práctica cotidiana que se cuela en la manera de crear software.
Impacto y debate en España y Europa
En el entorno europeo, la discusión gira en torno a cómo aprovechar la accesibilidad del «vibe coding» sin perder calidad, seguridad ni transparencia. En España, el interés crece en educación, pymes y administraciones que exploran usos con bajo coste de entrada.
Centros educativos y programas de formación miran estas herramientas como palancas para introducir pensamiento computacional sin exigir lenguajes formales desde el minuto uno. A la par, los profesionales remarcan la necesidad de revisar y auditar el código generado.
En sectores regulados, la prioridad pasa por marcos claros de responsabilidad y por buenas prácticas (documentación, trazabilidad y pruebas). El objetivo: que la velocidad no sacrifique la fiabilidad ni la protección de datos.
Con todo, el consenso emergente señala que la combinación de criterio humano e IA puede reducir costes de prototipado, ampliar la participación en proyectos digitales y acelerar la innovación local.
El nombramiento de «vibe coding» por Collins cristaliza una tendencia visible: la programación conversa con el lenguaje común, una dinámica que abre puertas a más personas sin desplazar la pericia técnica, y que llega a España y Europa como oportunidad y reto a partes iguales.