- El soporte extendido de Windows 10 (ESU) finaliza el 13 de octubre de 2026, dejando el sistema sin parches de seguridad.
- Millones de equipos no pueden actualizar a Windows 11 por requisitos de hardware como TPM 2.0, lo que obliga a buscar alternativas.
- Microsoft 365 seguirá recibiendo actualizaciones de seguridad en Windows 10 hasta 2028, pero sin nuevas funciones.
- La cuota de mercado de Windows 10 sigue siendo alta (casi 30%), lo que refleja la resistencia de los usuarios al cambio.
El 14 de octubre de 2025, Microsoft puso fin al soporte oficial de Windows 10, pero la compañía concedió un año extra de actualizaciones de seguridad a través del programa ESU (Extended Security Updates). Ese periodo de gracia termina el 13 de octubre de 2026, una fecha que muchos usuarios desconocen porque su ordenador sigue funcionando con aparente normalidad. El problema no es que Windows 10 deje de arrancar ese día, sino que a partir de entonces el sistema operativo dejará de recibir parches contra vulnerabilidades nuevas, lo que con el tiempo lo convierte en un blanco fácil para el malware.
La situación es especialmente relevante en España y el resto de la Unión Europea, donde Microsoft habilitó ese año adicional de actualizaciones sin coste para usuarios particulares, una concesión que en otras regiones del mundo sí tiene un precio. Para activarlo, hay que entrar en Configuración, después en Windows Update, donde debería aparecer un aviso con un botón para inscribirse en el programa, e iniciar sesión con una cuenta Microsoft cuando el sistema lo pida. La única condición real es mantener esa sesión activa, entrando con la cuenta Microsoft al menos cada 60 días, porque si el plazo se supera, el equipo puede salir del programa y hay que volver a inscribirlo.
Qué es el ESU y cómo activarlo sin pagar

El programa ESU permite a los usuarios de Windows 10 seguir recibiendo actualizaciones críticas de seguridad durante un periodo adicional. A diferencia de las actualizaciones tradicionales, estas no incorporan nuevas funciones ni cambios en el sistema, sino que se centran en corregir vulnerabilidades y errores críticos. Para activarlo, los usuarios deben seguir la ruta: Inicio, Configuración, Actualización y seguridad, Windows Update. En el caso de que el equipo sea compatible, aparecerá información relacionada con el programa o con la disponibilidad de nuevas actualizaciones pendientes.
Si el ordenador no pertenece al programa, no significa que haya que dejar de utilizarlo, pero sí que se deben extremar las precauciones para evitar comprometer la información almacenada. Microsoft ha detallado los requisitos exactos en su página oficial sobre las actualizaciones de seguridad extendidas, donde también se explica cómo inscribirse correctamente. La activación es gratuita para usuarios particulares en la UE, pero requiere mantener la sesión de la cuenta Microsoft activa, entrando al menos cada 60 días.
Por qué tu PC podría no poder pasar a Windows 11
La alternativa lógica al ESU es actualizar directamente a Windows 11 de forma gratuita desde Configuración, Privacidad y seguridad, Windows Update, pero no todos los equipos cumplen los requisitos. El más habitual que deja fuera a ordenadores todavía útiles es el TPM 2.0, un chip de seguridad que muchos equipos fabricados en los últimos cinco años sí incorporan, aunque viene desactivado de fábrica. Activarlo suele ser tan sencillo como entrar en la BIOS o UEFI del equipo y buscar una opción etiquetada como TPM, dispositivo de seguridad o equipo de confianza, un proceso que varía según el fabricante y que Microsoft explica detalladamente en su guía oficial para habilitar TPM 2.0.
Si el equipo carece del chip por completo, existe la opción de instalar un módulo TPM físico en placas que lo permiten, aunque para muchos usuarios es más práctico simplemente quedarse en Windows 10 mientras dure el ESU. Según datos de StatCounter correspondientes a julio de 2026, Windows 11 concentra el 68,93% del uso mundial de escritorio Windows, mientras que Windows 10 todavía conserva un notable 29,83%. En otras palabras, casi tres de cada diez equipos Windows siguen utilizando un sistema operativo que Microsoft considera oficialmente retirado, una cifra demasiado elevada para una plataforma cuyo relevo debía haberse completado hace tiempo.
Qué pasa si no haces nada antes de octubre

Seguir usando Windows 10 después del 13 de octubre de 2026 no bloquea el ordenador ni impide seguir trabajando con él, pero sí deja el sistema operativo sin parches frente a vulnerabilidades que se descubran a partir de esa fecha, lo que aumenta el riesgo de virus y ataques informáticos con el paso de los meses. Microsoft mantendrá aparte las actualizaciones de seguridad de las aplicaciones de Microsoft 365 en Windows 10 durante un periodo más largo, hasta el 10 de octubre de 2028, pero eso protege solo esas aplicaciones concretas, no el sistema operativo en su conjunto.
Además, Microsoft ha lanzado recientemente un parche de emergencia para resolver una vulnerabilidad crítica (CVE-2026-68820) que afecta a múltiples versiones de Windows 10 y Windows 11, y que ya estaba siendo explotada por atacantes. El fallo, considerado de alta gravedad, permite a un atacante obtener privilegios de sistema y tomar el control del ordenador si se cumplen ciertas condiciones. Aunque la explotación no es sencilla y requiere acceso local al equipo, Microsoft reporta que ya descubrió intentos de explotación, por lo que es indispensable instalar la actualización cuanto antes.
El plazo cada vez está más cerca, por lo que lo más razonable es comprobar ahora mismo si el equipo es compatible con Windows 11 y, si no lo es, activar el ESU cuanto antes en lugar de esperar a que llegue octubre para descubrir que la sesión de la cuenta Microsoft ha caducado o que el proceso de inscripción tarda más de lo esperado. La transición no será fácil para millones de usuarios, pero las opciones están sobre la mesa: actualizar a Windows 11, acogerse al ESU o asumir el riesgo de seguir con un sistema sin soporte. Lo que está claro es que Windows 10 ya ganó la batalla de las cifras durante años, pero ahora el tiempo se agota y la decisión es inminente.
